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 LOCALIZACIÓN DEL PROYECTO EN EL ESPACIO

El Departamento del Quindío (1.947 km2) localizado en la zona central de Colombia, en el flanco occidental de la Cordillera Central de los Andes, tiene un rango altitudinal entre los 900 msnm y los 4.500 msnm. Gran parte de la región está cubierta de suelos originados a partir de cenizas volcánicas y tiene un clima ecuatorial premontano húmedo. Debido a estas condiciones mesológicas, es un área propicia para el desarrollo de vegetaciones muy ricas en especies; algunos autores estiman que el patrimonio florístico total del Quindío puede calcularse entre 4.000 especies (Forero, 1990) y 8.000 especies (Simon, 1986).

En forma concordante, la riqueza faunística del Quindío es significativa, tanto en vertebrados como en invertebrados: se calcula, por ejemplo, que en la región pueden habitar más de 500 especies de las 4.000 especies de lepidópteros diurnos de Colombia (Vélez, 1991); en peces de agua dulce los muestreos indicaron 29 especies de 12 familias diferentes, comparables con las 451 especies de peces del norte de Colombia y las 2.200 de todo Suramérica (Vargas, 1989); en aves, ha sido resaltado su alto grado de diversidad (Klukas, 1974).

 NATURALEZA DEL JARDÍN BOTÁNICO DEL QUINDÍO

El Jardín Botánico del Quindío es una organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, de carácter científico y cultural, cuya personería jurídica le fue otorgada por la Gobernación de1 Quindío, por medio de la Resolución No.OJ 037 del 5 de junio de 1979. Actualmente está registrada en la Cámara de Comercio de Armenia, conforme a la normativa vigente sobre la materia. Estamos afiliados al Botanic Garden Conservation International (1989), a la International Association of Botanic Gardens (1993), a la Red Nacional de Jardines Botánicos (1988), a la Federación Colombiana de Entidades para la Conservación de la Naturaleza (1988), a la American Association of Botanic Gardens and Arboreta (1993) y a la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Jardines Botánicos.

 ANTECEDENTES Y DESARROLLOS RECIENTES

LOS INICIOS

En 1978 un grupo de personas interesadas en preservar la flora regional del Quindío y en difundir conocimientos ecológicos, constituyeron una organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, de carácter científico y cultural, que se denominó "Jardín Botánico del Quindío" (JBQ). La Gobernación del Quindío, por medio de la Resolución No. OJ 037 del 5 de junio de 1979, le otorgó la correspondiente personería jurídica.

Posteriormente la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), le entregó en comodato al Jardín ocho hectáreas de bosque natural que hacen parte de la Reserva Forestal de Bremen, y la Sociedad Bosquinsa S.A. hizo lo propio con dos hectáreas adicionales adyacentes. Este inmueble está localizado en el municipio de Filandia, en los límites con Circasia, a 1.950 msnm y a una distancia aproximada de 15 kilómetros de la ciudad de Armenia, por carretera asfaltada. Se trata de un sitio excepcional, no solo por la diversidad biológica que allí se encuentra, sino además por el excelente estado de protección y manejo en que se mantiene, toda vez que hace parte de la cuenca hidrológica del Río Roble, cuyas aguas abastecen el acueducto de Montenegro.

En 1984 el Jardín promovió la suscripción de un convenio entre la Gobernación, la CRQ, el Comité de Cafeteros, la Universidad del Quindío, el Club de Jardinería y el propio JBQ, dirigido a desarrollar una serie de proyectos de investigación y preservación ambiental.

En 1985, con la financiación de Colciencias y de la Fundación de la Segunda Expedición Botánica, se contrataron los servicios de la compañía de planificación ambiental, Arthur Simon y Cía. Ltda., quien entregó el informe «Caracterización ecológica regional y anteproyecto del Jardín Botánico del Quindío», en el que definió el papel del JBQ en el contexto de las actividades agroculturales y condiciones ecológicas de la región del Quindío; recomendó el énfasis en los aspectos conservacionistas, investigativos, científicos y educativos en la modalidad no formal; y declaró el estado alarmante de perturbación de los sistemas ecológicos del Quindío, por lo que consideró que deberían crearse "jardines satélites" que permitieran realizar actividades de conservación in situ, como reservas naturales, para representar así los diferentes pisos térmicos, ecosistemas y zonas geográficas del Departamento. La Junta Directiva acogió las recomendaciones y sugerencias del consultor y precisó que, en consecuencia, las actividades y recursos se enfocarían a la investigación de ecología aplicada, es decir, hacia proyectos prácticos de interés para los campesinos y agricultores de todo el Quindío, con énfasis en la educación ambiental de los habitantes, especialmente los niños. Y desde entonces se ha trabajado en esa dirección.

En 1988, con los propósitos de darle una mayor dimensión científica a las tareas de investigación del J13Q y de lograr mayor incidencia regional a través de las actividades académicas, el Jardín le planteó a la Universidad del Quindío la realización de un convenio, que fue aprobado el 25 de octubre de ese año (Acta No. 007 del Consejo Superior). Actualmente el convenio está siendo replanteado con el fin de adecuarlo a los nuevos requerimientos.

LOS NUEVOS DESARROLLOS

En 1989, con los aportes del Departamento Nacional de Planeación a través de la CRQ, del Departamento del Quindío, del Comité Departamental de Cafeteros y del Municipio de Calarcá -que ascendieron a $58 millones (equivalentes entonces a USA 150.000 aprox.)- se adquirió un reducto de bosque natural, con una parte sembrada en café y plátano, con un área total de 13 hectáreas, ubicado dentro del perímetro urbano del municipio de Calarcá, en la zona cafetera, a 1.490 msnm, franja altitudinal en la que se ha efectuado la más intensa colonización del país, y cuyas áreas silvestres han sido prácticamente arrasadas.

Este remanente de bosque, llamado popularmente como el "Monte de la viuda", tiene un enorme valor ecológico y científico por sus elementos florísticos y faunísticos y posee además un significativo ritmo de auto-regeneración. Tiene un alto valor paisajístico y su localización en el área urbana de Calarcá, así como la facilidad de acceso permiten desarrollar múltiples actividades ecológico-culturales. El bosque representa una imagen y un ejemplo vivo de lo que es y de lo que queda del bosque natural típico de esta altitud y de la región en general, dado su carácter de zona de transición ecológica.

En el espacio que estaba originalmente sembrado con café y plátano, se inició, en 1993, la siembra de especímenes de las siguientes familias: Arecaceae, Diksoniaceae, Cyatheaceae, Polipodiaceae, Anglenaceae, Hynerofilaceae, Heliconiaceae, Orquidaceae, Poaceae, Bromeliaceae, Lauraceae, Bignoniaceae y Melastomataceae. Con pocas excepciones, solo se coleccionarán ejemplares de la flora colombiana. Se viene trabajando además en las siguientes áreas: Jardín de las Especies Amenazadas, Jardín de los Cactus y Plantas Suculentas, Jardín de Plantas Medicinales, Jardín de Botánica Económica y Jardín de los Niños.

La sociedad "Grupo Verde Ltda."; elaboró un Plan Maestro que fue aprobado por la Junta Directiva y que ejecutamos actualmente. Por otra parte, el arquitecto Simón Vélez, especializado en la utilización de la guadua (Guadua angustifolia Kunt) en sistemas constructivos, donó los diseños estructurales de la construcción, y se iniciaron en 1990 los trabajos de cimentación y construcción. Para 1995, el H. Concejo de Calarcá, por medio del Acuerdo No. 012 del 31 de agosto de 1994, aprobó una partida de $20 millones, que no fueron entregados. A su vez, la Secretaría de Obras Públicas Departamentales, durante la gobernación de Belén Sánchez Cáceres, suscribió y ejecutó dos órdenes de trabajo sucesivas por $25 y $12 millones para la infraestructura física del Módulo de Geología y Suelos.

Este módulo se concluyó en 1996 y en él se encuentran el salón de proyecciones y de conferencias, el Museo de Geología, Agrología y Suelos (cuya dotación aspiramos recibirla de Cenicafé), y servicios sanitarios. A su turno, en el módulo de plantas promisorias, concluido gracias a los aportes de los Alcaldes de Calarcá, Ruby García Tobón e Ignacio Salgado, que le dieron un enorme impulso al jardín, se tiene una exhibición permanente de etnobotánica, algunas muestras de productos del convenio Andrés Bello y en la parte exterior hay una área que prestará servicios complementarios para actividades culturales y sociales. Precisamente durante la administración de Ignacio Salgado se suscribió el primer convenio de cooperación entre el Municipio y el Jardín, que tuvo una duración de cinco años y que le permitió al Jardín un exitoso comienzo.

El Concejo de Calarcá, por medio del Acuerdo No. 10 de 1998, presentado por iniciativa del Alcalde John Bayro Cohecha, le dio un impulso determinante al proyecto, al exonerarlo del impuesto predial por cinco años prorrogables, al disponer, entre otras, algunas medidas urbanísticas en el sector y al autorizar al Alcalde para suscribir algunos contratos. En desarrollo de esta iniciativa el doctor Cohecha aportó al proyecto dos cuadras adicionales que hacían parte del complejo de la Plaza de Ferias de Calarcá, precisamente donde se construyó el Jardín de los Niños.

Para 1999, se logró que el Ministerio del Medio Ambiente, a través del Fondo Nacional Ambiental, aprobara un proyecto de $251 millones que se ejecutó en su integridad. Esta partida nos permitió construir el Jardín de Mariposas, el laboratorio para producción de lepidópteros, la primera parte del mapa en altorrelieve, el Jardín de los Niños y la primera parte del Laberinto de la Historia de la Tierra y terminar de abrir los senderos interiores.

Finalmente el Fondo para la reconstrucción y desarrollo del Quindío, FOREC, autorizó una partida de $405 millones, que fueron destinados a la construcción de la casa de la entrada, la terminación del Insectarium, parte de la señalización, la conclusión del mapa y del módulo administrativo y de cafetería, la plazoleta central, así como algunas obras menores como reforzamiento de cercas, estabilización de taludes, retiro de material vegetal, mejoramiento de las colecciones botánicas, etc., dentro del criterio de impulsar aquellas obras y actividades que pudieran estimular el turismo regional y que contribuyeran a la generación de empleo de largo plazo.

En la actualidad hemos concluido, con una partida de $295 millones del Fondo Nacional Ambiental, una torre de observación de aves, que cumple la función de torre de pararrayos, un puente colgante, la dotación de amoblamiento y de señalización completa a lo largo de los senderos.

Aunque el Jardín se encontraba “entreabierto” para los niños, es decir que grupos de estudiantes de primaria han recibido durante todos estos años precedentes capacitación sobre la flora y la ecología regional, gracias al apoyo del Banco de la República y la participación del botánico Luis E. López, solo hasta el 16 de diciembre de 2000 se abrió oficialmente al público y en diciembre de 2001 se inició la promoción publicitaria.

LOS ASPECTOS CIENTÍFICOS Y OPERACIONALES

La Presidencia y la organización científica del Jardín han estado a cargo de Alberto Gómez Mejía, quien ha estado vinculado ininterrumpidamente a actividades de conservación de la naturaleza desde 1.974. La concepción del proyecto, en su visión integral, ha sido de su autoría. Se ha contado con el apoyo científico de la Universidad Javeriana, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y de la Corporación Autónoma Regional del Quindío.

Varios tesistas de la Universidad Javeriana y de la Universidad del Quindío han realizado trabajos de entomología, botánica, ornitología y topografía en sus instalaciones.

Durante los últimos años la bióloga Gloria Matallana, quien hizo su tesis sobre la composición florística del bosque del Jardín, nos ha colaborado en la identificación de material vegetal y en el registro de las accesiones de las plantas de colección y de las conservadas in situ. El trabajo de sistematización ha sido posible gracias a la donación de la Iniciativa Darwin del gobierno Británico, tramitada a través de Botanic Gardens Conservation International, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y de la Red Nacional de Jardines Botánicos. Utilizamos el programa BG Recorder 2 para estos propósitos.

La dirección general y administrativa del Jardín ha estado a cargo de Paula Mora, Ricardo Gómez y desde 1996 María Victoria Saffón. El apoyo administrativo y financiero dado por la doctora Saffón ha sido fundamental, así como la asesoría que en los últimos tiempos nos ha dado el doctor Jaime Lopera Gutiérrez.

 A MANERA DE CONCLUSIÓN

Durante sus 23 años de existencia, la entidad ha promocionado alternativas de desarrollo económico sin destrucción ecológica. Como resultado de este trabajo, ha promovido la preservación de bosques nativos y la realización de actividades agronómicas de nuestra cultura tradicional, con criterio preservacionista y con tecnologías para disminuir los efectos negativos de las actividades humanas. Se han cumplido tareas importantes de manejo del bosque y, en el área de las construcciones, se diseñó y construyó un sistema de alcantarillado que permite, por una parte, llevar a tres pozos sépticos, técnicamente diseñados, las aguas negras que se generan en el Jardín, y por otra, recuperar las aguas lluvias que caen sobre las edificaciones, aguas que mezcladas con las aguas grises, son sometidas a unas trampas de grasas y jabones, para descontaminarlas y reintegrarlas al ambiente en condiciones aceptables.

Uno de los propósitos estratégicos de la entidad es que el Jardín maneje cinco reductos de bosques naturales en diferentes pisos térmicos: ya se tienen: Filandia (1.950msnm) y Calarcá (1.490msnm); faltan: Génova (-zona de páramo- 3.800msnm), Salento (2.700msnm) y Río La Vieja (900msnm), para lo cual se están evaluando algunas posibilidades concretas. En Calarcá se han centralizado las principales actividades de coordinación y de planeación de la entidad, de tal manera que funciona como un centro de educación Ambiental, de investigación científica, de conservación ecológica y de atracción turística.

La relación de las diferentes tareas planteadas en el proyecto y su coherencia interna están dadas por nuestra convicción que la conservación ecológica debe entenderse -y practicarse- de manera integral. Esta es la parte más relevante del jardín botánico entendido como un centro de educación ambiental. Si bien las tareas de conservación (in situ y ex situ) que debe cumplir un jardín botánico tienen que enfocarse en relación con la flora, no es menos trascendental relievar la relación suelo-planta -trabajo sobre Pedología, Geología y Agrología- y la relación planta-animal -trabajo sobre Entomología-.

El mensaje central es el cuidado y el respeto a cada uno de los elementos de la naturaleza y la importante y frágil interdependencia entre ellos. Es insuficiente educar a un niño sobre la necesidad de conservación de las plantas nativas, si al mismo tiempo no le enseñamos que sin los recursos naturales suelo y agua es imposible su sostenibilidad ecológica y que los animales, los insectos en este caso, cumplen una función esencial de control biológico, polinización, contribución a la diversidad genética y eslabón fundamental de las cadenas alimenticias.

La conservación, como la naturaleza, funciona de manera integral, y así debe enseñarse.

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El Jardín Botánico del Quindío tiene abierto todos los días de 9 a. m. a 4 p. m. con servicio permanente de guías.

CÓMO LLEGAR
 MARIPOSARIO
Bello Tapiz para su PC (1024x768) ¿Ha estado en un recinto en forma de mariposa, de 680 m2 donde entre jardines y caminos de agua vuelan más de 1200 mariposas de especies diferentes?

¿Le gustaría observar todo el Quindío de un golpe de vista, o sobrevolar imaginariamente el Parque Nacional Natural de los Nevados?

¿Ha visitado un zoológico de insectos vivos, y conoce una réplica de una hormiga del Amazonas de más de un metro de largo?

¿Ha recorrido un reducto de bosques naturales con más de 600 especies de plantas y árboles de más de 200 años?

¿Ha ascendido a una torre metálica de ocho pisos en medio de un bosque para ver todos los estratos de la vegetación, que es a la vez un espectacular observatorio de aves?

¿Ha caminado por un laberinto construido como lo hacían los romanos hace 2000 años?

¿Quiere transitar entre dos bosques por un puente colgante de más de 60 metros de largo y más de siete pisos de altura en medio de una vegetación exuberante?

Esto y mucho más encontrará en el Jardín Botánico del Quindío.