En 1978 un grupo de personas interesadas en preservar la flora regional del
Quindío y en difundir conocimientos ecológicos, constituyeron una organización no
gubernamental, sin ánimo de lucro, de carácter científico y cultural, que se
denominó “Jardín Botánico del Quindío” (JBQ). La Gobernación
del Quindío, por medio de la Resolución No. OJ 037 del 5 de junio de 1979, le otorgó
la correspondiente personería jurídica.
Posteriormente la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), le entregó
en comodato al Jardín ocho hectáreas de bosque natural que hacen parte de la Reserva Forestal
de Bremen, y la Sociedad Bosquinsa S.A. hizo lo propio con dos hectáreas adicionales adyacentes. Este
inmueble está localizado en el municipio de Filandia, en los límites con Circasia, a 1.950
msnm y a una distancia aproximada de 15 kilómetros de la ciudad de Armenia, por carretera asfaltada.
Se trata de un sitio excepcional, no solo por la diversidad biológica que allí se encuentra,
sino además por el excelente estado de protección y manejo en que se mantiene, toda vez que
hace parte de la cuenca hidrológica del Río Roble, cuyas aguas abastecen el acueducto de
Montenegro.
En 1984 el Jardín promovió la suscripción de un convenio entre la Gobernación,
la CRQ, el Comité de Cafeteros, la Universidad del Quindío, el Club de Jardinería y el
propio JBQ, dirigido a desarrollar una serie de proyectos de investigación y preservación
ambiental.
En 1985, con la financiación de Colciencias y de la Fundación de la Segunda
Expedición Botánica, se contrataron los servicios de la compañía de
planificación ambiental, Arthur Simon y Cía. Ltda., quien entregó el informe
«Caracterización ecológica regional y anteproyecto del Jardín Botánico del
Quindío», en el que definió el papel del JBQ en el contexto de las actividades
agroculturales y condiciones ecológicas de la región del Quindío; recomendó el
énfasis en los aspectos conservacionistas, investigativos, científicos y educativos en la
modalidad no formal; y declaró el estado alarmante de perturbación de los sistemas
ecológicos del Quindío, por lo que consideró que deberían crearse “jardines
satélites” que permitieran realizar actividades de conservación in situ, como reservas
naturales, para representar así los diferentes pisos térmicos, ecosistemas y zonas
geográficas del Departamento. La Junta Directiva acogió las recomendaciones y sugerencias del
consultor y precisó que, en consecuencia, las actividades y recursos se enfocarían a la
investigación de ecología aplicada, es decir, hacia proyectos prácticos de
interés para los campesinos y agricultores de todo el Quindío, con énfasis en la
educación ambiental de los habitantes, especialmente los niños. Y desde entonces se ha
trabajado en esa dirección.
En 1988, con los propósitos de darle una mayor dimensión científica a las tareas de
investigación del J13Q y de lograr mayor incidencia regional a través de las actividades
académicas, el Jardín le planteó a la Universidad del Quindío la
realización de un convenio, que fue aprobado el 25 de octubre de ese año (Acta No. 007 del
Consejo Superior). Actualmente el convenio está siendo replanteado con el fin de adecuarlo a los
nuevos requerimientos.
LOS NUEVOS DESARROLLOS
En 1989, con los aportes del Departamento Nacional de Planeación a través de la CRQ, del
Departamento del Quindío, del Comité Departamental de Cafeteros y del Municipio de
Calarcá —que ascendieron a $58 millones (equivalentes entonces a USA 150.000 aprox.)— se
adquirió un reducto de bosque natural, con una parte sembrada en café y plátano, con
un área total de 13 hectáreas, ubicado dentro del perímetro urbano del municipio de
Calarcá, en la zona cafetera, a 1.490 msnm, franja altitudinal en la que se ha efectuado la
más intensa colonización del país, y cuyas áreas silvestres han sido
prácticamente arrasadas.
Este remanente de bosque, llamado popularmente como el “Monte de la viuda”, tiene un enorme valor
ecológico y científico por sus elementos florísticos y faunísticos y posee
además un significativo ritmo de auto-regeneración. Tiene un alto valor paisajístico y
su localización en el área urbana de Calarcá, así como la facilidad de acceso
permiten desarrollar múltiples actividades ecológico-culturales. El bosque representa una
imagen y un ejemplo vivo de lo que es y de lo que queda del bosque natural típico de esta altitud y
de la región en general, dado su carácter de zona de transición ecológica.
En el espacio que estaba originalmente sembrado con café y plátano, se inició, en
1993, la siembra de especímenes de las siguientes familias: Arecaceae, Diksoniaceae, Cyatheaceae,
Polipodiaceae, Anglenaceae, Hynerofilaceae, Heliconiaceae, Orquidaceae, Poaceae, Bromeliaceae, Lauraceae,
Bignoniaceae y Melastomataceae. Con pocas excepciones, solo se coleccionarán ejemplares de la flora
colombiana. Se viene trabajando además en las siguientes áreas: Jardín de las Especies
Amenazadas, Jardín de los Cactus y Plantas Suculentas, Jardín de Plantas Medicinales,
Jardín de Botánica Económica y Jardín de los Niños.
La sociedad “Grupo Verde Ltda.”; elaboró un Plan Maestro que fue aprobado por la Junta Directiva
y que ejecutamos actualmente. Por otra parte, el arquitecto Simón Vélez, especializado en la
utilización de la guadua (Guadua angustifolia Kunt) en sistemas constructivos, donó los
diseños estructurales de la construcción, y se iniciaron en 1990 los trabajos de
cimentación y construcción. Para 1995, el H. Concejo de Calarcá, por medio del Acuerdo
No. 012 del 31 de agosto de 1994, aprobó una partida de $20 millones, que no fueron entregados. A su
vez, la Secretaría de Obras Públicas Departamentales, durante la gobernación de
Belén Sánchez Cáceres, suscribió y ejecutó dos órdenes de trabajo
sucesivas por $25 y $12 millones para la infraestructura física del Módulo de Geología
y Suelos.
Este módulo se concluyó en 1996 y en él se encuentran el salón de
proyecciones y de conferencias, el Museo de Geología, Agrología y Suelos (cuya
dotación aspiramos recibirla de Cenicafé), y servicios sanitarios. A su turno, en el
módulo de plantas promisorias, concluido gracias a los aportes de los Alcaldes de Calarcá,
Ruby García Tobón e Ignacio Salgado, que le dieron un enorme impulso al jardín, se
tiene una exhibición permanente de etnobotánica, algunas muestras de productos del convenio
Andrés Bello y en la parte exterior hay una área que prestará servicios complementarios
para actividades culturales y sociales. Precisamente durante la administración de Ignacio Salgado se
suscribió el primer convenio de cooperación entre el Municipio y el Jardín, que tuvo
una duración de cinco años y que le permitió al Jardín un exitoso comienzo.
El Concejo de Calarcá, por medio del Acuerdo No. 10 de 1998, presentado por iniciativa del Alcalde
John Bayro Cohecha, le dio un impulso determinante al proyecto, al exonerarlo del impuesto predial por cinco
años prorrogables, al disponer, entre otras, algunas medidas urbanísticas en el sector y al
autorizar al Alcalde para suscribir algunos contratos. En desarrollo de esta iniciativa el doctor Cohecha
aportó al proyecto dos cuadras adicionales que hacían parte del complejo de la Plaza de Ferias
de Calarcá, precisamente donde se construyó el Jardín de los Niños.
Para 1999, se
logró que el Ministerio del Medio Ambiente, a través del Fondo Nacional Ambiental, aprobara un
proyecto de $251 millones que se ejecutó en su integridad. Esta partida nos permitió construir
el Jardín de Mariposas, el laboratorio para producción de lepidópteros, la primera parte
del mapa en altorrelieve, el Jardín de los Niños y la primera parte del Laberinto de la
Historia de la Tierra y terminar de abrir los senderos interiores.
Finalmente el Fondo para la reconstrucción y desarrollo del Quindío, FOREC, autorizó
una partida de $405 millones, que fueron destinados a la construcción de la casa de la entrada, la
terminación del Insectarium, parte de la señalización, la conclusión del mapa y
del módulo administrativo y de cafetería, la plazoleta central, así como algunas obras
menores como reforzamiento de cercas, estabilización de taludes, retiro de material vegetal,
mejoramiento de las colecciones botánicas, etc., dentro del criterio de impulsar aquellas obras y
actividades que pudieran estimular el turismo regional y que contribuyeran a la generación de empleo
de largo plazo.
En la actualidad hemos concluido, con una partida de $295 millones del Fondo Nacional Ambiental, una
torre de observación de aves, que cumple la función de torre de pararrayos, un puente colgante,
la dotación de amoblamiento y de señalización completa a lo largo de los senderos.

Aunque el Jardín se encontraba “entreabierto” para los niños, es decir que grupos de
estudiantes de primaria han recibido durante todos estos años precedentes capacitación sobre
la flora y la ecología regional, gracias al apoyo del Banco de la República y la
participación del botánico Luis E. López, solo hasta el 16 de diciembre de 2000 se
abrió oficialmente al público y en diciembre de 2001 se inició la promoción
publicitaria.
LOS ASPECTOS CIENTÍFICOS Y OPERACIONALES
La Presidencia y la organización científica del Jardín han estado a cargo de Alberto
Gómez Mejía, quien ha estado vinculado ininterrumpidamente a actividades de conservación
de la naturaleza desde 1.974. La concepción del proyecto, en su visión integral, ha sido de su
autoría. Se ha contado con el apoyo científico de la Universidad Javeriana, del Instituto de
Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, del Instituto de Investigación de Recursos
Biológicos Alexander von Humboldt y de la Corporación Autónoma Regional del Quindío.
Varios tesistas de la Universidad Javeriana y de la Universidad del Quindío han realizado trabajos
de entomología, botánica, ornitología y topografía en sus instalaciones.
Durante los últimos años la bióloga Gloria Matallana, quien hizo su tesis sobre la
composición florística del bosque del Jardín, nos ha colaborado en la
identificación de material vegetal y en el registro de las accesiones de las plantas de
colección y de las conservadas in situ. El trabajo de sistematización ha sido posible gracias
a la donación de la Iniciativa Darwin del gobierno Británico, tramitada a través de
Botanic Gardens Conservation International, del Instituto de Investigación de Recursos
Biológicos Alexander von Humboldt y de la Red Nacional de Jardines Botánicos. Utilizamos el
programa BG Recorder 2 para estos propósitos.
La dirección general y administrativa del Jardín ha estado a cargo de Paula Mora, Ricardo
Gómez y desde 1996 María Victoria Saffón. El apoyo administrativo y financiero dado por
la doctora Saffón ha sido fundamental, así como la asesoría que en los últimos
tiempos nos ha dado el doctor Jaime Lopera Gutiérrez.