Por Alberto Rosas Londoño (albertorosasl@hotmail.com)
En la inquietud por la Administración de Desastres, se suelen encontrar situaciones complejas
que paralelas a efectos adversos que alteran la vida de una comunidad, como terremotos, inundaciones,
erupciones volcánicas, incendios, accidentes aéreos, etc. a través de la historia y a nivel
mundial inclusive, se han evidenciado eventos asociados que vale la pena analizar, obviamente
para fenómenos posteriores, considerando que cada uno de estos, bien sean naturales o antropicos,
son siempre una oportunidad para aprender; pero desafortunadamente el hombre se niega a entender
que “Pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla”. A manera de ilustración
se registran algunos ítems que son de suma importancia para las instituciones que integran
el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres y de manera muy especial para la
comunidad como ingrediente básico de la Gestión del Riesgo:
- Afluencia exagerada de grupos de rescate, médicos, auxiliares y trabajadores de rescate,
operarios de equipos, etc., sin la autosuficiencia necesaria (Alimentación, alojamiento,
transporte, combustible, etc. al menos por 5 días)
Los requerimientos de apoyo en cuanto a talento humano, equipos y otros, debe obedecer a unos
protocolos que tiene como fundamento las necesidades de la localidad receptora.
- Animo de protagonismo, en las diferentes actividades propias de un área de desastre.
Si el área se tiene debidamente organizada y protocolizada, mediante los consabidos Puestos
de Mando Unificado (P.M.U), se facilita su manejo.
- Subvaloración de actividades.
Se dan casos en los cuales los grupos de apoyo llegados supeditan su participación a la escogencia
del área de desempeño. Sin embargo, otras tareas que son menos visibles, pero no menos
importantes, se quedan por fuera.
- Desconocimiento de los Planes Locales (Emergencia, contingencia, hospitalarios, evacuación,
etc.)
Los diferentes planes deben reunir como mínimo las siguientes condiciones para el cabal
cumplimiento de su función: Escritos, concertados, ensayados, corregidos, actualizados y
socializados.
- Pillaje y saqueos (Comercios, bancos, industrias, viviendas, etc.)
En Colombia y en cualquier parte del mundo donde suceda un desastre, el primer protocolo de
actuación debe ser el aseguramiento del área por parte de la Fuerza Publica.
- Síndrome del desabastecimiento.
Al colapsar las líneas básicas de suministros, especialmente de agua, alimentación y vestuario
(Ayuda humanitaria), la comunidad empieza a preocuparse por el mañana y comienza a pedir y
acumular de manera recurrente.
- Población flotante.
Es recurrente especialmente en Suramérica la afluencia de habitantes de poblaciones vecinas a la
zona siniestrada para beneficiarse, bien sea de suministros, o de viviendas, subsidios, etc.
- Paternalismo.
A causa del desbordamiento de la solidaridad humana, en los primeros días luego del impacto
(Ocurrencia del desastre), se hace muy visible el apoyo en términos de ayuda humanitaria, lo cual
despierta en la población afectada el desinterés por trabajar, por cuanto tiene solucionadas sus
necesidades básicas como son: atención medica, alimentación, techo y vestido.
- Impostores.
Delincuentes vestidos e identificados como: médicos, socorristas, trabajadores de desastres,
damnificados y otros para conseguir prebendas.
- Turismo oficial.
La llegada masiva de algunos funcionarios públicos de talla administrativa que contribuyen a
incrementar el desgaste secundario.
- Mitos y realidades:
- Falsos rumores (El mundo se va a acabar. Vienen otros terremoto mas fuertes)
- Pánico. ( La ciudad quedo destruida totalmente)
- Vacunación ( Se inventan epidemias por la presencia de cadáveres)
- Cartel de la adrenalina ( Amarillismo periodístico)
- Ayudas a granel ( Se dona toda cuanta cosa no sirve en casa)
Mediante la elaboración, concertación y socialización de los debidos planes de emergencia
y contingencia, se logran contrarrestar, en parte, los efectos nocivos
del "Segundo Desastre."
|