Nuestra actual cultura de la prevención requiere con urgencia de unos
cambios de actitud, tanto de las autoridades como de los integrantes de las diferentes instituciones y
de la comunidad en general.
Por naturaleza somos amnésicos, olvidamos que hace diez años ocurrió un desastre de grandes
proporciones en nuestro Eje Cafetero. Olvidamos que donde ha temblado, vuelve a temblar. Olvidamos
igualmente que a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Armenia, está el volcán Cerro Machín, el cual, en caso de erupción, tiene incidencia en todo el departamento del
Quindío.
Somos soberbios, prestamos oídos sordos y subestimamos las capacitaciones y acciones preventivas de
cualquier orden porque pensamos que en cuestión de ugencias, emergencias y desastres, nos la sabemos
todas. Y el fragor de esa soberbia es proporcionalmente igual al cargo que desempeñamos, ya sea en el
ámbito oficial o particular. Pensamos que la Gestión del Riesgo o en otras palabras, la prevención y
atención de desastres, es sólo obligación de los organismos de socorro. Y lo que es peor aun, a estas
instituciones: Bomberos, Cruz Roja y Defensa Civil, las miramos con cierto desdeño.
Nos caracterizamos por ser invulnerables. Nuestra casa no se incendia, es la del vecino. Nuestros
colegios, cuarteles, hospitales, no colapsan, en caso de sismo se caen son las casas del sur, no las
del norte.
Somos reactivos. Esperamos a que sucedan los eventos para tomar acciones inmediatistas, no prevenimos.
Esperamos a que en nuestra carretera Panamericana se accidenten los carrotanques que transportan no
sabemos qué sustancias peligrosas ni cómo se atienden los derrames de las mismas, para llegar a
improvisar.
El llamado es para que en torno al Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, en sus
difertentes instancias, se propenda por un cambio de cultura y la amnesia la cambiemos por el
conocimiento de nuestras amenazas y riesgos. La soberbia por la humildad. La invulnerabilidad por el
conocimiento de nuestro entorno y la reactividad por una conducta proactiva basada en planes
funcionales de emergencia y contingencia con la participación decidida de todos los estamentos
sociales.
* Alberto Rosas Londoño es calarqueño. Exsuboficial del Ejercito Nacional. Exfuncionario de la Defensa
Civil Colombiana, director de esta institución en el Quindío para la época del terremoto de 1.999. Es
un inquieto en el tema de Gestión del Riesgo en Desastres, como se le denomina globalmente hablando,
a la prevención y atención de los mismos. Se encuentra ad portas de publicar un libro titulado
"Una vida en prevención y atención de desastres". |