La Villa del Cacique se encuentra ubicada entre los 4º 20’ 40” y los 4º 33’
50” de latitud norte y entre los 75º 33’ 40” y los 75º 48’ 40” de
longitud oeste.
El casco urbano se encuentra ubicado a los 4º 33’ 0,6” de latitud norte y a los 75º
39’ 00” de longitud oeste.
El municipio de Calarcá se sitúa en la zona Andina, flanco de la Cordillera Central de los
Andes, centro-occidente del país y al oriente del Departamento del Quindío, en el denominado
“Eje Cafetero” limita así:
Norte: con el municipio de Salento.
Oriente: con el municipio de Cajamarca (Tolima).
Sur: Con los municipios de Córdoba, Buenavista, Pijao en el Quindío y Caicedonia en el Valle
del Cauca.
Occidente: con los municipios de La Tebaida y Armenia.
El municipio tiene una extensión territorial de 21.923 hectáreas, de las cuales 244 ha son
urbanas y 21.679 ha corresponden al sector rural.
Cuenta con altitudes que varían desde los 1000 m sobre el nivel del mar en la confluencia de los
ríos Quindío y Barragán, hasta los 3667 m sobre el nivel del mar en el Alto de
“El Campanario”. La ciudad se encuentra a una altura promedio de 1536 m sobre el nivel del mar.
Calarcá tiene una población aproximada de 73.500 habitantes quienes disfrutamos de un clima
variado con temperaturas que fluctúan de acuerdo con los pisos altitudinales, entre los 22º C y
los 4º C, dependiendo de la influencia de los rayos solares y de las lluvias. Su temperatura promedio es
de 20º C. La pluviosidad varía entre los 1700 y 2400 m anuales. La humedad relativa del aire es
alta y estable, siendo aproximadamente del 85%. El territorio es quebrado y su relieve corresponde a la
cordillera central de los Andes. Por su topografía presenta 3 pisos térmicos: cálido,
frío y páramo, gracias a ello en su suelo contrastan 3 paisajes: el páramo de la
cordillera, la prolongación de los densos valles del Cauca y la accidentada geografía cafetera
caracterizada por su intenso y variado colorido. Gracias a su variedad de climas las tierras son aprovechadas
para la ganadería, el cultivo de frutales, plátano, café y en general diversos productos
agrícolas; actualmente tiene un completo sistema de acueducto, electrificación y
telefonía urbana y rural.
La belleza del paisaje calarqueño con todos sus contrastes parece haber influido en forma
definitiva sobre la idiosincrasia y comportamiento de sus habitantes, reflejada en la paz, el amor y la
alegría como lo han cantado sus poetas Baudilio Montoya, Luis Vidales, Dora Tobón, Rodolfo y
Humberto Jaramillo. Pintores que han plasmado en sus obras nuestros paisajes como Gloria Inés Barahona,
Gabriel González y el acuarelista Hernando Jiménez, representante también de nuestro
arte, el artesano y pintor costumbrista Fernando Valencia quien con el barro de nuestra tierra ha esculpido
nuestras costumbres y creencias.
AGUAS QUE RECORREN LA VILLA
La región calarqueña es atravesada de norte a sur por los ríos Santo Domingo y
Quindío, este último sirve como límite con el municipio de Armenia. En el río
Quindío desembocan quebradas como La Duquesa con sus afluentes El Salado y Agua Linda, El Castillo, El
Pescador, Las Mercedes, Buenos Aires, La Española, El Salto y La Pradera, y el Río Verde.
El Río Santo Domingo, nace en la Cordillera Central y confluye con el Río Verde. Sus
principales afluentes son las quebradas El Macho, La Calera, San Antonio, Urita, Los Chorros, La Gata, El Oso,
San Rafael, El Naranjal, Los Morros, El Pital, El Chocho, Agua Bonita, El Cedral, La Rochela, Calicanto,
Pinares, Sonadora, Peñas Blancas, Las Pavas, Saladito, Siberia, Sardinero y Paraguay.
El río Barragán se origina en la Cordillera Central y en él desembocan las quebradas La
Picota, con sus afluentes El Mico y La Plata.
CASCADAS.
En la región se encuentran cascadas como la de San Rafael con una altura aproximada de 50 m y la de
Peñas Blancas, esta última la forma la quebrada de su mismo nombre, con una altura aproximada
de 45 m, y la de Quebradanegra que es la más hermosa de las tres. Se encuentra a unos 13 km de la
ciudad y se le calculan 40 m de altura.
FUENTES SALADAS.
Existen en la Villa varias fuentes saladas, tales como la de Los Chorros, Urita y Río Verde. Otras
de menor importancia como las de Playa Rica, San Rafael, La Virginia, La Paloma, Burila y El Pijao.
RELIEVE.
Dadas las características topográficas de la región calarqueña, presenta rica
diversidad de paisajes de acuerdo con los pisos bioclimáticos, las variaciones del relieve
(predominantemente montañoso y ondulado) y las manifestaciones geológicas, que recorren
altiplanicies, colinas y montañas. Las altiplanicies abarcan aproximadamente el 73% de la superficie y
son terrenos aptos para la agricultura como café, plátano, cítricos y explotación
ganadera. Los suelos de colina equivalen al 7% de la superficie, en ellos se encuentran los corregimientos de
La Virginia y Quebradanegra y las veredas La Paloma, El Calabazo y El Pensil. Dichos suelos se encuentran
ubicados en la Cordillera Central. Los suelos de montaña abarcan el 20% del municipio, son aptos para
la agricultura, pastos y bosques; a ellos pertenecen las áreas rurales de la parte media de la
Cordillera Central, la cual está destinada a reserva forestal.
La Cordillera Central de los Andes está al oriente de Calarcá y por su cima hace
límites con el departamento del Tolima, siendo a la vez la de mayor importancia en el distrito; sus
principales ramificaciones son: La Cuchilla de El Castillo, que forma el cerro de su mismo nombre y que se
bifurca formando la de El Chagualo; la de Peñas Blancas, que forma los cerros de El Campanario y el de
Peñas Blancas; la de El Zancudo, que forma el cerro de su mismo nombre y el de El Oso. La misma
Cordillera Central forma varios picachos o cerros entre los que está El Diamante.
Los suelos calarqueños son de origen volcánico, reflejan la presencia de
sistemas de fallas y fracturas como resultado de la actividad tectónica desarrollada durante los
orígenes del paleozoico, cretácico y terciario. Existen geoformas producto de los procesos de
carácter exógeno, como la erosión geológica, la acción glacial y la
acción hidrogravitacional. Desde las partes altas de la cordillera, gran cantidad de materiales han
sido trasportados y sedimentados en las partes más bajas, dando origen a geoformas conocidas como
“piedemontes” o paisajes, a saber: El paisaje de montaña, el paisaje de piedemonte, y
el paisaje de vallecito.
A pesar de lo acontecido el pasado 25 de enero de 1999, aún se conservan algunas
casonas construidas en bahareque y guadua, con balcones y corredores enmarcados en chambranas que son
orgullo y característica de nuestra región y un legado arquitectónico de la
colonización antioqueña que nos enorgullece y nos hace conservarlas ya que han sido declaradas
patrimonio de la nación.
La privilegiada posición geográfica en el Triángulo de Oro
(Bogotá - Medellín - Cali) la convierte en el punto de encuentro del transporte terrestre
entre las tres principales ciudades colombianas.
Calarcá se encuentra a cuatro km de la ciudad de Armenia, capital del
departamento del Quindío, medidos por la vía tradicional Pescador - Alto del Río - La
María, o a unos cinco km por la nueva vía: Estadio - Bataclán - Sena Agropecuario - La
Cabaña que sirve de variante para el tráfico pesado que del centro del país se dirige
hacia los departamentos de Risaralda y Caldas.
Por medio de vías pavimentadas se comunica también con todos los
demás municipios que conforman el departamento.
En el área urbana se encuentra un reducto de bosque primario en el que funciona el
Jardín Botánico del Quindío
y su ya mundialmente reconocido Mariposario, la estructura en forma de mariposa más grande del mundo.
Calarcá, La Villa del Cacique, se ha convertido en una ciudad vibrante, contradictoria, laboriosa,
intelectual y cafetera, una ciudad para enamorar con gente bella y descomplicada donde la cultura se mezcla
maravillosamente y donde cada calle, cada portón, cada ventana guarda una sorpresa diferente.
Una ciudad que embruja con su aroma de café, que arrulla con sus tiples montañeros, que
ríe en la boca de las chapoleras, que sabe a guanábana y a naranja, que juega entre trompos y
cometas y danza en ríos de espumas y cascadas de estrellas, a donde el sol rojo que nace en el llano
vuelve por la noche a dormir entre cafetos. Una ciudad diferente, atrevida, romántica y sensual con el
encanto de un Reinado Nacional del Café que tiene sabor a Colombia.