SEÑALA ACADÉMICO DE HISTORIA
El departamento del Quindío ha perdido cerca de 13 mil empleos por causa de la erradicación de
cultivos cafeteros en el periodo de 1998-2002. En ese mismo período, y según sus cifras oficiales
disponibles, el DANE estimó que el café quindiano pasó de representar el 13.2% del PBI
departamental en 1998 a 5.9% en el 2002. Esto ha significado un cambio sustancial en la composición de la
agricultura de esta región en dicho tiempo.
Así lo señaló el economista GONZALO ALBERTO VALENCIA BARRERA, el
pasado 28 de abril, en su conferencia en el Museo Quimbaya ante la Academia de Historia del Quindío al
recibir la distinción como miembro correspondiente de esa entidad.
Se han perdido 14 mil millones en jornales
Analizando la incidencia del área sembrada no productiva de café, y su influencia en el empleo y el
ingreso en el periodo 1998-2002, el conferencista señaló que el Quindío no sólo ha
perdido dicha cantidad de empleo en esos cinco años, sino que también el valor de los jornales
no percibidos por la economía quindiana, a precios constantes acumulados de 1994, ha
ascendido a 14.2 mil millones de pesos en dicho periodo, es decir, el 1,7% del PIB acumulado en dichos años.
En su charla sobre el “Auge y Declive de la Caficultura del Quindío”, presentada durante la
ceremonia de la AHQ, los datos consolidados por el conferencista señalan asimismo que por cada hectárea
que se elimina, se pierde el equivalente a 1.9 empleos por año.
Más adelante, el conferencista señaló que, hacia 1932, el 55% de las exportaciones cafeteras
del Quindío se hacía a través de las comercializadoras extranjeras y que la marca Excelso
Armenia, que hoy ya no existe, era la insignia predominante en los mercados del exterior.
La reconversión cafetera al finalizar el Pacto
La ruptura del pacto internacional de cuotas, en junio de 1989, obligó a la reconversión de la
economía cafetera quindiana debido a la baja rentabilidad, la cual se recuperó en 1997, año de
buenos precios externos. Pero, a partir de entonces, el sólo descenso en las cotizaciones internacionales
significó hacia 2002 que el precio interno real de compra de café pergamino cayera en 45%.
Teniendo en cuenta las áreas sembradas establecidas en el Censo Cafetero 1980-81 y la Encuesta Nacional
Cafetera 1993-97, en términos del total de área erradicada en el Eje Cafetero la mayor
participación de erradicación la tuvo el Quindío con el 46.8%, equivalente a 10.466
hectáreas, seguido por los departamentos de Caldas con el 36.9% (8.248 hectáreas) y Risaralda con el
16.3% (3.635 hectáreas). Esta erradicación ha trastornado notablemente la economía quindiana.
Ha bajado la cedulación cafetera
El académico Valencia resaltó igualmente que, de las 41.547 hectáreas tecnificadas existentes
entre 1993 y 1997, el 13% de ellas tenía un envejecimiento mayor a diez años y que el 20% de la
caficultura quindiana se concentraba en el rango de 5 a 10 hectáreas. También mencionó que en
ese entonces existían 6.416 caficultores, pero en las elecciones cafeteras del año 2002 apenas se
reportaron 5.129 productores cedulados, de los cuales votaron el 62%, cifras que no sólo indicarían
apatía electoral sino también un presunto retiro de la actividad productiva.
Dada la hipótesis de que una baja rentabilidad cafetera promueve una “propensión a desinvertir
mediante la erradicación de cultivos de las áreas marginales”, el académico Valencia dijo que
el Quindío en efecto se deberían haber erradicado, esas sí, las mencionadas 9.773
hectáreas marginales que impiden el desarrollo de una agricultura cafetera nueva y más rentable.
Se debieron renovar 32 mil hectáreas
Más adelante anotó que el panorama es más crítico al considerar el nivel de
renovación efectiva de la caficultura Quindiana entre los años 1998 y 2002, ya que se deberían
haber renovado 32.980 hectáreas cultivadas en las variedades caturra y colombia siguiendo
la pauta del 20% anual y sólo se renovaron 16.286 hectáreas (39.2% del área tecnificada y 31.6%
del área total sembrada).
El área no renovada se ha convertido automáticamente en área no productiva y por consiguiente
a ser erradicada, lo que eventualmente llevaría al Quindío a tener un área sembrada productiva
de 34.790 hectáreas. Con un área semejante, ello significaría que el Quindío
perdería representatividad en el gremio cafetero nacional y una menor asignación de recursos en
consideración de su menor participación en la producción nacional de café.
La inconsistencia en los datos
¿Hacia dónde se han ido esas hectáreas presuntamente erradicadas?. En la misma Encuesta
Nacional Cafetera de 1993-97, las cifras de área dedicada a plátano en ese ultimo año fueron de
2.774 hectáreas (como cultivo independiente) y de 12.589 hectáreas de pastos.
Sin embargo, hacia el año 2004 aparentemente se habría incrementado el área platanera en
9.815 hectáreas y la superficie en pastos en 47.333 hectáreas respectivamente, según unos
nuevos datos originados en la Secretaría Departamental de Desarrollo Rural.
Estas aparentes inconsistencias entre la Encuesta y el Gobierno departamental, hacen difícil una
planeación indicativa de la agricultura Quindiana, lo que merece que el Comité Departamental de
Cafeteros y la misma Gobernación unifiquen sus criterios. |