Por: Néstor Jaime Ocampo Giraldo (funcosmos@hotmail.com)
El derrame de sustancias químicas es suceso de ocurrencia común en las carreteras del
municipio de Calarcá, particularmente en la carretera a "La Línea". Esto se debe a que
somos paso obligado de buena parte del transporte de carga que se mueve en Colombia; pues además de
estar ubicados en el centro del llamado "triángulo de oro" (Bogotá-Medellín-Cali), por
aquí pasa el corredor Bogotá - Buenaventura por donde transita cerca del 40% del comercio
exterior del país. Lo que no se explica bien es que no existan planes o programas efectivos para la
prevención, incluso para la atención, de este tipo de accidentes que entrañan graves
peligros para la ciudadanía calarqueña. Tampoco se entiende la práctica inoperancia del
CLOPAD (Comité Local para la Prevención y Atención de Desastres) o que entidades como el
Cuerpo de Bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja cada vez reciban menos atención y apoyo por parte
del Estado, y de la ciudadanía en general, lo que las ha llevado a un debilitamiento extremo que se
manifiesta en escaso personal y equipos insuficientes y obsoletos para garantizarnos mínimos de
seguridad.
El pasado jueves 17 de Enero de 2008, a eso de las diez de la noche, a dos kilómetros del casco
urbano de Calarcá, se
accidentó una tractomula que transportaba 35.000 litros de ácido sulfúrico (con 98% de
concentración); el tanque rodó unos 30 metros debajo de la carretera, se rompió, y
escaparon cerca de 25.000 litros de la sustancia que
fluyeron por los
potreros cercanos hasta llegar, un poco más abajo, al Río Santodomingo. El conductor del
automotor, Carlos Alberto Pérez de 43 años, mal herido, quedó atrapado entre los hierros
retorcidos de la cabina. Una señora, residente de una casa cercana al sitio y que gracias a un
árbol se salvó de que el camión impactara contra su vivienda, llamó al Cuerpo de
Bomberos y estos se hicieron presentes en cuestión de minutos. Pero no tenían el equipo apropiado
y eso prolongó el sufrimiento del conductor durante más de cinco horas hasta cuando, por fin,
lograron rescatarlo. Los bomberos, arriesgando su integridad física, incluso su propia vida, realizaron
este rescate sin el equipo apropiado que les protegiera de los gases corrosivos que emanaban del sitio del
accidente.
Del CLOPAD ni hablar. No funcionó. A cargo de su dirección se encuentra una persona sin la
formación ni la experiencia necesarias. Hace apenas 17 días se posesionó una nueva
administración en nuestro municipio y, como de costumbre, cambiaron a buena parte del personal. La
dirección del CLOPAD es un cargo que, generalmente, se utiliza para pagar favores políticos, una
de las razones de su inoperancia, pues la persona que recibe la dirección tiene que empezar por tratar
de entender en pocos días para qué le contrataron.
A las 9:00 de la mañana del día siguiente, CALARCA.NET y la FUNDACIÓN ECOLÓGICA
COSMOS, fuimos al sitio del accidente para cubrir lo sucedido. Nos enteramos de que la empresa dueña del
cargamento es la Panamericana de Químicos, de la ciudad de Neiva, y que la empresa que atendía la
situación era Hidropill Ltda. Nos llamó mucho la atención encontrar a algunos
jóvenes operarios de esta última empresa, apenas protegidos por unos inútiles tapabocas, y
muertos de miedo, muy cerca del derrame de la sustancia química, cubriéndola con cal para reducir
su efecto ácido. Pero más nos sorprendió escuchar a alguno de sus jefes afirmando que:
"nooo, la cosa ya está resuelta, ya pasó el problema". Seguros de que la
situación seguía siendo grave, buscamos la manera de llegar hasta la orilla del Río
Santodomingo. Por el camino nos encontramos con una carretera veredal
cerrada por un pozo de
ácido y con un buen grupo de residentes del sector, y de trabajadores del río, a quienes se les
había ordenado
evacuar el sector por el peligro. Nuevamente vimos a jóvenes trabajadores, sin el equipo de
protección necesario, exponiendo su salud. Uno de ellos incluso nos contó que cuando estaban
distribuyendo la cal, sus botas de caucho (pantaneras comunes) se habían "calentado"
obligándoles a retirarse por un momento.
Luego fuimos a la orilla del río. Hasta allí estaba llegando
agua contaminada con el
ácido. Y, en un corto tramo, pudimos ver, recoger y fotografiar, las consecuencias de lo sucedido:
decenas de peces muertos
en las riveras, grandes y pequeños, de diversas especias. Algunas, seguramente, especies en peligro de
extinción. Fue desolador ver aquello y recordar que, según habíamos escuchado a los
irresponsables mencionados antes: "ya pasó el problema".
Hemos querido reseñar este hecho con el fin de llamar la atención de la ciudadanía
calarqueña, la que vive aquí y la que está lejos, sobre estas amenazas que
mantienen en constante riesgo a nuestro municipio. Es necesario exigir, a la nuevas y siguientes
administraciones, que resuelvan de manera definitiva esta situación que es un riego creciente
en cuanto que, con la modernización del corredor vial Ibagué - Calarcá y
Túnel de La línea, se incrementará el transito de ese tipo de sustancias por
esta vía. |