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 CARTA A LOS CALARQUEÑOS EN TODO EL MUNDO

El exilio forzado o voluntario, condición que a veces nos aleja de la patria calarqueña, nos hace más sensibles a las noticias del distante hogar, instalado siempre en el alma. Cuántos recuerdos reviven en ocasiones de encuentro con quienes compartimos travesuras, labor, o bohemia; sueños, amor y desengaños. Con cuánta ilusión esperamos el regreso a los afectos, al paisaje; calles, aire y luz, que sabemos propios y entrañables.

Nos duelen las quejas que llegan y gozamos sus alegrías. A cada mención de Calarcá o el Quindío en prensa o noticieros, el corazón se acelera; indagamos al recién llegado, a familia y amistades; en el teléfono, en la Internet : ¿cómo está el pueblito?, ¿y el barrio; y La Colón , y la veinticinco...?; ¿y la gente qué, qué hace, a qué se dedica?

Pues bien, amigos calarqueños habitantes del mundo; hoy llegamos con un abrazo cálido y con este mensaje especialmente dirigido a ustedes, por la carrera 25 virtual que Álvaro Jaime Ospina, gestor y realizador de esta página, en buena hora creó para todos nosotros: presentes y ausentes; jóvenes y no tanto, evas y adanes, enlazados con el cariño por nuestro terruñito donde hay tantas cosas por realizar. Las distancias, hoy día fácilmente superables, no pueden ser excusa para no integrarnos en comunidad. Hasta ahora, quienes colaboramos en esta página con el mismo espíritu de aporte ciudadano que motiva a su director, consignando opiniones, comentarios, noticias y chismes, siempre pensamos en ustedes. Sin embargo, a veces perdemos un poco la perspectiva del límite geográfico, de sus mundos distintos, con sus propias visiones, con lógicas y códigos que trascienden la parroquia, con actividades múltiples que, en la mayoría de los casos, no sólo les permiten una subsistencia digna y su propia realización personal, sino colaborar con la de la familia que se quedó aquí, afrontando las estrecheces de una época dura, con pocas razones para el optimismo.

Los admiramos; reconocemos en cada uno de ustedes los éxitos y méritos que obtienen con su esfuerzo e inteligencia. Una buena parte de la actividad económica regional, se origina en los recursos que muchos de ustedes envían a sus familias. En nuestro Municipio y Departamento no abundan las buenas noticias. A pesar de las cifras que presentan los medios de información, la realidad económica de la región sigue siendo crítica y no se observan signos de mejoría. No es cierto que el turismo, tal como se ha orientado, sea una opción de mejores oportunidades para la mayoría de nuestra gente. Ni industria, comercio o actividades de servicio importantes, se establecen en nuestra cercanía, sobre todo por falta de gestión oficial; por el conformismo de nuestros miopes gobernantes. El desempleo - que triplica el promedio nacional - y sus consecuencias, siguen golpeando fuerte. Sin desconocer lo obtenido en cuanto a dotación física, la reconstrucción tras el terremoto no nos dejó una mejor comunidad. Gran parte de las familias instaladas en las nuevas viviendas, viven hoy en hacinamiento, sin servicios públicos (definitivamente retirados por no pago); y lo peor, padeciendo física hambre y toda clase de carencias básicas. De nuestros planteles educativos egresan cada año más de 1.000 bachilleres con un nivel muy bajo de conocimientos y de formación humana, tal como lo demuestran los resultados de las pruebas de estado. ¿Y a hacer qué?, ¿a ocuparse en qué oficio o a continuar cuál estudio?. Un dato alarmante: de esos mil bachilleres, apenas ingresan a la universidad o a formación técnica un máximo de diez muchachos. ¿Cuántos de ellos culminarán una carrera?; ¿de dónde saldrán los líderes del siglo XXI que puedan redimir el Municipio?, ¿debemos resignarnos de por vida a la mediocridad y oscuras intenciones de los politiqueros tradicionales?

Nada ganamos intentando ocultar la realidad. Es mejor acercarnos, habitantes y emigrantes, en nuestra cruda verdad. ¿Y qué estamos haciendo o qué podemos hacer para mejorar las cosas? Justo de eso se trata. Les proponemos trabajar juntos, presentes y ausentes, como sociedad civil, por darle un rumbo diferente a nuestra Calarcá y a nuestra gente. Cuando el liderazgo de los gobernantes no da la talla, la civilidad activa debe suplirla.

¿Por dónde podríamos comenzar? Por integrarnos a través de pequeñas o grandes realizaciones. No en la forma, en el papel, ni en el documento; mejor en la acción, en las tareas concretas, partiendo del contacto directo con las situaciones y con las personas. ¿Conocen ustedes la experiencia de Montenegro o Quimbaya con sus colonias organizadas, radicadas en los Estados Unidos, que “empujan” sus municipios con una convicción y un compromiso que todo lo pueden?; ¿porqué no intentar algo semejante; no, ¡mejor!?.

Amigos calarqueños en el mundo: levantemos a pulso este hogar que compartimos. Transformemos la nostalgia en un motor; no basta saludarnos con “el parche”, con las “llaverías”; no bastan los recuerdos ni las remembranzas. Álvaro Jaime está dispuesto a renunciar a cualquier gratitud, a cambio de que cada uno de nosotros, poniendo a prueba imaginación, talento y audacia, nos propongamos sumar desde los actos mínimos, a la causa común: nuestra Calarcá.

Contamos con gente y entidades que en el anonimato y en el silencio, trabajan con increíble persistencia y honestidad en causas sociales y ciudadanas. Esta página es un buen ejemplo (hace ya dos años que subsiste sin mínimo apoyo oficial o privado). A todas les caería muy bien una voz de aliento, una idea, un contacto, un apoyo. Desde acá, quienes colaboramos con ellas, aunque sea con la simple solidaridad, se las haremos conocer; nos reconcilian con valores que creíamos perdidos. Por ahora sólo les pedimos que reciban esa información y nos ayuden a pensar qué hacer: cómo tejer redes de inteligencia y apoyo. Estimulen a sus familiares residentes acá, para que conozcan en forma directa lo que les mostremos por la Internet. Escriban a www.calarca.net; expresen opiniones, indaguen, pregunten. Será el paso inicial pero definitivo para desencadenar una dinámica maravillosa de solidaridad y pertenencia. ¡Buena suerte para todos!.

¡QUE VIVAN CALARCÁ Y SU GENTE!!!!

Hugo Hernán Aparicio Reyes
Néstor Jaime Ocampo Giraldo
Jaime Lopera Gutiérrez
Luis Fernando Londoño Aristizábal
Humberto Senegal
Leidy Bibiana Bernal Ruiz

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