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CALARCÁ

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JOSÉ NODIER

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¿QUIÉN ANDA POR AHÍ?

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

"Encerrarnos entre las montañas, como en el pasado, ralentiza nuestro desarrollo sostenible"

En el gobierno de Julio César Turbay Ayala, el mandatario del Estatuto de Seguridad, que recortó libertades públicas, se consultaba a Lucrecia Victoria Gaviria Díaz, bruja de Fredonia, para tomar decisiones de Estado. Luego, en el cuatrienio de Belisario Betancur, los consultores, si bien eran intelectuales como Otto Morales Benítez o Bernardo Ramírez, eran hombres poco pragmáticos e idealistas que no entendieron, en especial en la desgracia del Palacio de Justicia, que la fuerza pública mantenía unas lógicas de tierra arrasada, que contradecían el valor de la civilidad.

Digo de los asesores, claro, porque cumplen un papel de consultores y conectores dentro de la administración pública. De la época de Virgilio Barco, que tuvo el agregado político de hablar y poner en práctica el esquema gobierno - oposición, se cuenta que el asesor Germán Montoya, al perder facultades mentales el Presidente, tuvo el respaldo de su entorno para terminar el mandato de su jefe. Perdió la memoria el Presidente, como si fuera una metáfora cruel de lo que somos como nación.

En el gobierno de César Gaviria, por su parte, los asesores eran jóvenes tecnócratas, el llamado kínder, que habían accedido a sus títulos en universidades prestigiosas del exterior y que creían, como todavía piensan algunos, que modernización estatal es sinónimo de privatización y apertura económica lo es de entreguismo a las multinacionales.

Un asesor calificado y leal es un consultor idóneo, y no un ascensor de intereses individuales o parciales, como a veces se entiende por parte de algunos de esos personajes. Los asesores, si quieren la eficacia en el gobierno, además de la lealtad, necesitan actuar con prudencia y discreción, y no entrometerse en la línea de mando de su jefe con el gabinete. No pueden los asesores convertirse en el corto circuito del conducto regular, en detrimento de la institucionalidad.

Ya sabemos que el poder obnubila e interna a sus practicantes en una burbuja, en un lugar cálido, cómodo pero ficticio, y que muchos mandatarios se relacionan con el mundo real solo través de sus asesores. Ellos, por diversas razones, se vuelven mensajeros o amables carceleros de su jefe.

En el Quindío, por influencia de un asesor bien intencionado, se construyó un teleférico inservible en Buenavista, por el que destituyeron a una ex gobernadora. En La Tebaida, por ejemplo, se construyó un museo que aún no tiene una misión acorde con su origen, y muchos pensamos que los dineros invertidos en la Estación, en Armenia, al final no tendrán el impacto social y cultural que se prevé.

No podemos estigmatizar o rechazar, por chovinismo puro o por consejas, a quienes vienen al Quindío a trabajar por nuestra región. Representan ellos, los asesores de otros lares, una mirada necesaria y que no tenemos. Cerrarnos, encerrarnos entre las montañas como en el pasado, ralentiza nuestro desarrollo sostenible: es una práctica de monocultivo conceptual.

Es prematuro aún juzgar a los asesores del gobierno departamental. Y es peligroso, porque le hacemos el juego a quienes le apuestan, por intereses personales, a mantener un statu quo pernicioso. Hay que dar tiempo para la gobernanza.

Ya llegará el tiempo de la evaluación de acciones. Todo tiene su tiempo: dejemos gobernar.

OTROS ARTÍCULOS

COSMOS

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¡CALARCÁ SÍ ESTÁ DE MALAS!

Pintaron hasta las raícesPor Néstor Jaime Ocampo Giraldo.
funcosmos@gmail.com

Y no solo por la seguidilla de administraciones que nos han traído de mal a peor, sino por lo que sucede con nuestros BIENES PÚBLICOS. Claro, hay quienes tienen la esperanza de que esto cambie con la nueva administración, gente joven. Está por verse.

El fin de semana entre el 5 y 6 de marzo de 2016, un concejal decidió "decorar" (intervenir) la Plaza (?) de Bolívar a su antojo, como le dio la gana.

Pintó las estatuas, incluyendo la de Bolívar, de color DORADO; pintó los pedestales de un extraño color gris; pintó la parte baja de los árboles con vinilo blanco, y está pintando los muros de las zonas blandas de color verde claro.

¿Acaso lo hizo con permiso de la Alcaldía?, es lo menos que debe tener. También debe tener permiso del Ministerio de Cultura porque la estatua de Bolívar es un bien cultural símbolo de identidad nacional. Y debe tener permiso de la C.R.Q. porque eso de "encalar" los árboles ESTÁ DESACONSEJADO HACE MUCHOS AÑOS. Pintar la parte baja de los árboles les causa daño, NO BENEFICIO, y si los está pintando con vinilo... ¡peor el daño! Nada mejor y más estético que un árbol sano y limpio.

El concejal olvida que es un "servidor público" (Corte Constitucional SENTENCIA C-222/99) y NO el "dueño del pueblo" que pueda hacer lo que le venga en gana con lo que es de todos.

Además bien sabemos que se trata, más que de otra cosa, de una manera barata y efectiva de hacer proselitismo político.

Martha Lucía Usaquén comenta lo siguiente:

"Hay que decir que el espacio público siempre es político y la escultura pública cumple en él una función social que dialoga con la identidad geográfica e histórica de las comunidades locales.

Las esculturas públicas son entonces una producción social y cultural y tanto su ubicación como posibles intervenciones de carácter restaurativo deben corresponder a decisiones colectivas.

Cubrir con pintura dorada (¿vinilo?, ¿esmalte?) piezas realizadas en diferentes metales genera una impostación que en primera instancia es de mal gusto, demuestra desconocimiento e irrespeto por el patrimonio común y en última instancia puede contribuir al deterioro de piezas con las cuales las comunidades locales establecen relaciones de pertenencia y apropiación.

El espacio y los bienes públicos son de todos y nadie puede abrogarse el derecho de caricaturizarlos o intervenirlos sin los estudios técnicos pertinentes."

HOTELERÍA Y TURISMO

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El HOTEL ES PARA LOS TURISTAS, NO PARA LOS PROPIETARIOS

Wilson BeltránPor Wilson Beltrán.
wbeltran@eam.edu.co

Cuando Don Pedro y Doña Berta fueron a construir su hotel pensaron no solo en la decoración, sino también en las flores que tendrían en los jardines, en los colores preferidos para sus áreas sociales y por supuesto en sus familiares que serían los nuevos empleados que contratarían para hacer su entrada triunfal en el mundo de la Hotelería y el Turismo del departamento. Todo eso está muy bien, el único detalle que no tuvieron en cuenta es que ellos no son hoteleros, no tienen experiencia en este campo y tampoco se asesoraron de los que saben, de los Gremios o entidades gubernamentales, por lo tanto, su hotel no cumple con la reglamentación mínima enunciada en las Normas Técnicas Sectoriales Hoteleras o en las Normas de Turismo Sostenible.

Grave error, pues la Normatividad es clara y muestra en sus numerales y listas de chequeo los procesos y procedimientos que se deben seguir tanto en la construcción como en la operacionalidad del alojamiento. Además, se tiene en cuenta en todo momento a los Turistas y sus necesidades. En cambio la visión de Don Pedro y Doña Berta está enfocada en lo que a ellos les gusta y en lo que ellos quieren, por eso su Hotel no tiene wifi, agua caliente ni televisor en la habitación pues consideraron que esos servicios al igual que muchos otros no tenían incidencia en la decisión de compra de los clientes. Y así no lograrán impactar a un gran número de turistas pues quien conoce del tema sabe que cada persona, cada familia y cada grupo empresarial viene con gustos diferentes y necesidades particulares que se deben cubrir para lograr la satisfacción del cliente y si no están los estándares mínimos de calidad, atención y servicio tanto en instalaciones como en procesos, difícilmente se lograr el objetivo.

El Hotel de Don Pedro abrió sus puertas con éxito, sus familiares y amigos lo visitaron los primeros meses, pero después vino lo que se temía, pocos turistas, bajos ingresos y muchas deudas por pagar como la nómina que no da espera pero desespera, los servicios públicos, los proveedores o los impuestos. Es una locura dice Don Pedro, a mí nadie me dijo nada sobre esta situación, se enfada y empieza a pensar "equivocadamente" sobre la hotelería de la región. Pero él no se acuerda que sus asesores de confianza fueron personas ajenas al mundo de la Hotelería y el Turismo, y ni ellos ni Don Pedro hablaron sobre normatividad que se debía tener en cuenta y mucho menos de la gestión comercial, de las alianzas estratégicas con otros alojamientos y atractivos o de los planes para temporada baja o alta que debía tener.

Don Pedro construyó su hotel para que le diera satisfacciones y no problemas, pensaba en un futuro de descanso, tranquilidad y mucha paz pero ahora no sabe qué hacer, es triste ver que sus ahorros de toda la vida no están dando los frutos que él esperaba. Su alojamiento no está generando ingresos ni para cubrir el punto de equilibrio y ahora hay otra preocupación mayor, y es que como el Hotel está en una zona rural, las labores de mantenimiento no se hacen esperar, la humedad aparece con una facilidad increíble, la pintura de las fachadas se está decolorando, hay problemas con los pozos sépticos y la maleza crece tan rápido como puede por todas partes. Y eso sin contar que sus familiares no están cumpliendo con sus labores como empleados, los inventarios tienen faltantes en cocina y en minibares, los descuentos no autorizados están por todas partes y algunos llegan tarde a trabajar o no llegan cuando más se necesitan en el Hotel. Y es que como todos son familia, pues son más flexibles con sus funciones y responsabilidades.

Pero entonces ¿qué hacer? ¿Cómo salir de esa situación? Por ahí dice el dicho que "somos culpables por lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos", pero en este punto no hay que buscar culpables, hay que poner los pies en la tierra, la mirada en lo alto y el corazón en amor, y ya bien calmados hacer un análisis de la situación buscando en todo momento ser propositivos y no problemáticos para que las posibles soluciones lleguen a la mente y se puedan iniciar acciones inmediatas que cambien la situación económica del Hotel de Don Pedro lo antes posible. Pero entonces, ¿Cuál es la mejor opción a seguir?

Aquí les dejo a mis estimados estas alternativas que se podrían tener en cuenta. Léalas, analícelas y determine usted mismo cuál es la mejor, o si considera otras, no dude en compartirlas aquí abajo en los comentarios en redes sociales.

  • Pedir ayuda a los Gremios de Hotelería del Departamento para que hagan un diagnóstico de su empresa y así determinar los pasos a seguir.
  • Ofrecerlo a las Agencias de Viajes o personas interesadas para que lo tomen en "arriendo" y se encarguen ellos directamente de su comercialización y operación.
  • Programar una operación mínima en temporada baja para minimizar gastos y así poco a poco ir saliendo de la crisis.
  • Contratar un experto que tenga muy buenos conocimientos en operación y mercadeo hotelero para que ayude a Don Pedro a sacar adelante su hotel.

Y usted ¿Cómo le podría ayudar a Don Pedro?

MANUEL GÓMEZ

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OAKLEY FORBES BRYAN

Manuel Gómez SabogalPor Manuel Gómez Sabogal.
manuelgomezuq@gmail.com

Fue mi profesor de Fonética inglesa. Excelente y exigente como docente. Luego, tuve la oportunidad de ingresar como docente a la Universidad del Quindío y fue quien me dio la mano para lograr la beca a Thames Valley University en Londres.

A mi regreso, seguimos siendo amigos de trabajo y locuras. La que más recuerdo fue cuando me dijo que un grupo de reggae, sus amigos, vendría a Armenia y los iba a presentar en la Universidad del Quindío. Le creí, pues él era así.

Roots and Culture llegó y triunfó. Recuerdo ese espectacular día. El bloque antiguo estaba completamente abarrotado. Los cuatro pisos llenos de estudiantes, docentes y todos los que querían deleitarse con dos horas de reggae. Empezaron a tocar y se armó la fiesta. Era viernes y todavía no daban las 10 de la mañana.

Cuando el grupo terminó, Oakley se levantó fue al micrófono y dijo: "les regalo otra hora". Y así fue.

Después de esa improvisada fiesta, me invitó a almorzar. Preparó una comida sanandresana muy especial, muy de su tierra. Allí estábamos con los integrantes del grupo de reggae y dos docentes más.

Fue presidente de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios y siempre se destacó por ser congruente con sus palabras y acciones.

Era una persona muy especial. Sus estudiantes lo querían, pero debían estudiar mucho, demostrar que eran buenos o buenos. De resto, nada qué hacer.

Estudioso, investigador y muy juicioso y puntual en sus compromisos. Asistía a Asambleas de ASPU donde lo citaran. Dictaba conferencias, charlas. Estaba siempre dispuesto a mostrar que sus puntos de vista valían la pena.

En la Universidad del Quindío se le recuerda por todo. Pero, estoy seguro que quienes jamás lo vamos a olvidar: sus alumnos. Todos tenemos un gran recuerdo de Oakley.

El domingo 27 de marzo a la una de la tarde, me llamó Andrés Felipe, su hijo, a comunicarme: "Manu, te marcaba para contarte que el papá anoche partió, anoche falleció. Lo hago porque porque sé que fuiste parte de esos amigos queridos. Me quedo con muchos buenos recuerdos, pero me quedo con los recuerdos cuando nos encontramos en Mercar y sentí tus abrazos. Hace un mes había entrado al hospital en San Andrés. Sufrió mucho. Le estábamos pidiendo al Señor que mejor se lo llevara, si no se iba a recuperar".

Quedan los buenos recuerdos y en la memoria llevamos a Oakley, quien se fue a San Andrés, su tierra amada, luego de la jubilación. Allí murió el sábado 26 de marzo.

OTROS ARTÍCULOS

POETINTOS

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ZAPATA SE FUE

Óscar Zapata Gutiérrez Por Hugo Hernán Aparicio Reyes.
poetintos@gmail.com

Un hermoso autoperfil en su poema con mención honorífica de Casa Silva, alusivo al gran Whitman: "Vago en las nubes; mi amiga es el alma que navega en el árbol, en la flor, en cada mineral... vago sin reposo, sin la ansiedad del marinero por zarpar o llegar a puerto... soy el trotamundos que viaja hacia el mar como la gota, y se diluye para recomenzar... el auriga y mi alma, entonarán a dúo la metáfora de la canción de hierba y el canto a mí mismo que le inspira las metáforas al poeta que soy..."

Viajó Óscar hacia el misterio, deslizándose, años antes de la partida material, en una cinta Moebius, confundiéndola quizás, tal como le ocurrió al personaje de sus microcuentos, con un formidable tobogán. "Quedó aprisionada en un éxtasis del que no la han podido rescatar pese a los esfuerzos de su familia."

Costaba bastante, a partir de sucesivos accidentes cerebrovasculares padecidos calendas atrás, hallar un rasgo, un gesto, una chispa delatora de consciencia, propios del amigo vivo en los recuerdos, en los ojos redondos que de cuando en cuando, desde su magra humanidad reducida a una silla de ruedas, se asomaban a las calles de la Villa. Cierra Zapata la contracarátula de su último libro leído y protagonizado, convocando a sus amigos a la gozosa observación, al viaje sin inicio ni final, al disfrute de lo simple y profundo, del aquí y ahora, al asombro sin renuncia. Adiós Óscar Zapata. Concluyó con claroscuros, con los agridulces de cualquier mortal, su no desapercibida presencia. Quedan los recuerdos, perdura el allegado más real y leal, lúcido diletante, el generoso, el contertulio, compañero de kilométricas andanzas.

Pródiga existencia en dotes, aristas y episodios memorables. Rescato al azar, algunos del periodo post-etílico por él relatados o con él vividos. Del anterior, incluyendo el paso por la alcaldía de la natal Calarcá y por varios cargos públicos en la rama judicial y administrativa, eludía menciones: Asiduo comprador de libros –a dónde habrán ido a parar–, lector voraz, ejemplar alumno, graduado en gramática musical y ejecución del violín en ya avanzada madurez; lecciones de aprestamiento impartidas a los hoy brillantes hermanos músicos Jiménez Collazos; incursión, tras ocasional visita a la sede de la comunidad Hare Krishna en Silvania, al ashram de Sai Baba, en Puttaparthi –¡vaya nombre dicho en español!–, sur de India... fugaz devoción por el gurú; el opíparo vegetarianismo, la confesa afición al casino; sus pinceles, lienzos, policromos óleos, tutelados por Henry Villada; autor de "La caparazón de la tortuga", compilación de microrelatos; colaborador de La Crónica del Quindío, de www.calarca.net con su columna, "Detrás de cámaras"; amores quiméricos inspiradores de textos; viajero impenitente, nos sustraía de rutinas para enfilar con él su alfombra voladora roja Renault, luego gris Chevy, hacia sorpresivos destinos cercanos o remotos... Siempre Óscar.

OTROS ARTÍCULOS

ÓSCAR IVÁN

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EL TRÁNSITO EN CALARCÁ

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarisabogal@yahoo.com.co

Nada agradable estar insistiendo, a cada rato sobre la mala salud de algunos asuntos cotidianos de nuestra región, que enrarecen y obstruyen la calidad de vida sencilla de la que nos ufanamos, con razón, ante quienes visitan el Quindío.

Coincidimos muchos columnistas con el clamor de los ciudadanos en lamentar la mala lectura que funcionarios y gobernantes hacen sobre la naturaleza y la misión de los guardas de tránsito en las calles y carreteras de nuestro municipios, interpretación que se inscribe dentro de una concepción mayor, errada a mi juicio, que cree que el poder, para que brille y de prestigio a quien lo ejerce, debe centrarse más en el garrote que en la zanahoria.

En Calarcá particularmente, un municipio con un déficit importante de parqueaderos, de un día para otro aparecieron un grupo numeroso de guardas de tránsito, 15 o más caras desconocidas, la mayoría, apostados en cada cuadra del centro del municipio, impidiendo el parqueo de los carros en las calles, o mejor dicho, en las vías que tienen señales de prohibido parquear, que son casi todas, logrando desordenar, casi que por arte de magia, el relativamente tranquilo desenvolvimiento vial que tácitamente hemos construido entre peatones y conductores, sin la mediación de tantos pitos.

En las calles principales de Calarcá se han parqueado "toda la vida" carros en uno de los dos carriles, sin que esto haya ocasionado trancones o congestiones que impidan el tránsito normal de los vehículos.

Son justamente ventajas como esta las que hacen parte del atractivo de los pueblos del Quindío. Para congestiones, contaminaciones, reglas y reguladores bastan las grandes ciudades, que es justamente de lo que se quieren liberar los que nos vistan.

Ahora que están alcaldías y gobernaciones ocupadas con esos cantos a la bandera de concertaciones y Planes de Desarrollo, deberían, antes de seguir emproblemando las soluciones, acordarse de consultar la opinión de la ciudadanía sobre algunas alternativas de movilidad antes de tomar decisiones que tanto afectan la comodidad y la calidad de vida de la gente en estos municipios.

En Semana Santa, vimos y, además, nos contaron de muchos casos en que los guardas de tránsito se destacaron por la aplicación y el esmero con que se dedicaron a incomodar viajeros que venían a visitarnos, porque parqueaban sus carros al frente de supermercados, cafeterías y almacenes, como si el turismo no fuera una de las alternativas de nuestra estropeada economía.

No tengo nada contra la generación de empleo, y no sé si se trata, como dicen, de cuadrar la caja de las cuotas políticas con el nombramiento de esos guardas, pero valdría la pena que le tomaran el pulso a la opinión pública sobre medidas delirantes como esta, dirigidas a resolver problemas inexistentes, que no son bien recibidas por la mayoría.

Qué tal si en vez de incomodar a los conductores de vehículos, los agentes del tránsito se dedican a coordinar y articular la movilidad de las motos como lo reclaman sus usuarios y los peatones que no saben a qué atenerse por falta de reglamentación.

MINIFICCIONES

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NÚMERO 37 - ONETTI Y BENEDETTI - URUGUAY

Imagen 37 minificciones@gmail.com

LOS BESOS
Juan Carlos Onetti

Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano a toda mujer indiferente que le presentaran, había respetado el rito prostibulario que prohibía unir las bocas; novias, mujeres le habían besado con lenguas en la garganta y se habían detenido sabias y escrupulosas para besarle el miembro. Saliva, calor y deslices, como debe ser.

Después la sorpresiva entrada de la mujer, desconocida, atravesando la herradura de dolientes, esposa e hijos, amigos llorones suspirantes.

Se acercó, impávida, la muy puta, la muy atrevida, para besarle la frialdad de la frente, por encima del borde del ataúd, dejando entre la horizontalidad de las tres arrugas, una pequeña mancha carmín.


HISTORIA DE FANTASMAS
Mario Benedetti

Los dos fantasmas, uno azul y otro blanco, se encontraron frente a la caverna consabida. Se saludaron en silencio y avanzaron un buen trecho, sin pisarse las sábanas, cada uno sumido en sus cavilaciones. Era una noche neblinosa, no se distinguían árboles ni muros, pero allá arriba, muy arriba, allá estaba la luna.

Es curioso -dijo de pronto el fantasma blanco-, es curioso cómo el cuerpo ya no se acuerda de uno.

Por suerte, porque cuando se acordaba era para que sufriéramos.

¿Sufriste mucho? -preguntó el fantasma azul.
Bastante. Hasta que lo perdí de vista, mi cuerpo tenía quemaduras de cigarrillos en la espalda, le faltaban tres dientes que le habían sido arrancados sin anestesia, no se había olvidado de cuando le metían la cabeza en una pileta de orines y mierda, y sobre todo se miraba de vez en cuando sus testículos achicharrados.

Oh -fue la única sílaba que pronunció o pensó o suspiró el fantasma azul.

¿Y vos? -preguntó a su vez el otro-. ¿También tu cuerpo te trasmitía sufrimientos?

No tanto mi cuerpo, sino los de otros.
¿De otros? ¿Acaso eras médico?
No precisamente. Yo era el verdugo.

El fantasma blanco recordó que allá arriba, muy arriba, allá estaba la luna. La miró sólo porque tenía necesidad de encandilarse. Pero la luna no es el sol.

Con una punta de su sábana impoluta se limpió una brizna de odio. Luego se alejó, flotando, blanquísimo en la niebla protectora, en busca de algún dios o de la nada.


LA MANO
Juan Carlos Onetti

A los pocos días de entrar en la fábrica, cuando pasaba para ir al baño, oyó que algunas compañeras murmuraban y del murmullo le quedó el desprecio:

La leprosa.

Por su mano enguantada, la que durante años anteriores al guante supo esconder en la espalda o en la falda o en la nuca de algún compañero de baile.

No era lepra, no había caído ningún dedo y la intermitente picazón desaparecía pronto con el ungüento recetado. Pero era su mano enferma, a veces roja, otras con escamas blancas, era su mano y ya era costumbre quererla y mirarla como a un hijo débil, desvalido, que exigía un exceso de cariño.

Dermatitis, había dicho el médico del Seguro. Era un hombre tranquilo, con anteojos de vidrios muy gruesos. "Le dirán muchas palabras y le recetarán nombres raros. Pero nadie sabe nada de eso para curarla. Para mí, no es contagioso. Y hasta diría que es psíquico". Y ella pensó que el viejo tenía razón porque, sin ser enana, su altura no correspondía a su edad; y su cara no llegaba a la fealdad, se detenía en lo vulgar, chata, redonda, ojos tan pequeños que su color desteñido no lograba mostrarse.

Así que para el baile de fin de año que ofreció el dueño de la fábrica para que los asalariados olvidaran por un tiempo sus salarios, consiguió comprarse un par de guantes que escondían las manos y trepaban hasta los codos. Pero por miedo o desinterés nadie se acercó a invitarla a bailar y pasó la noche sentada y mirando.

Al amanecer, ya en su casa, tiró los largos guantes a un rincón y se desnudó, se lavó una y otra vez la mano enferma y en la cama, antes de apagar la luz, la estuvo sonriendo y besando. Y es posible que dijera en voz baja las ternuras y los apodos cariñosos que estuvo pensando.

Se acomodó para el sueño y la mano, obediente y agrade-cida, fue resbalando por el vientre, acarició el vello y luego avanzó dos dedos para ahuyentar la desgracia y acompañar y provocar la dicha que le estaban dando.


LA MENDIGA
Mario Benedetti

La mendiga bajaba siempre a la misma hora y se situaba en el mismo tràmo de la escalinata, con la misma enigmática expresión de filósofo del siglo diecinueve. Como era habitual, colocaba frente a ella su platillo de porcelana de Sèvres pero no pedía nada a los viandantes. Tampoco tocaba quena, ni violín, o sea que no desafinaba brutalmente como los otros mendigos de la zona.

A veces abría su bolsón de lona remendada y extraía algún libro de Hölderlin o de Kierkegaard o de Hegel y se concentraba en su lectura sin gafas.

Curiosamente, los que pasaban le iban dejando monedas o billetes y hasta algún cheque al portador, no se sabe si en reconocimiento a su afinado silencio o sencillamente porque comprendían que la pobre se había equivocado de época.


BIBLIOGRAFÍA

Juan Carlos Onetti (Uruguay): "Los besos", "La mano", en http://phcuentos.chuynet.com

Mario Benedetti (Uruguay): "Historia de fantasmas", "La mendiga", en La vida ese paréntesis. Editorial Planeta, España, 1991.

AYUDA EN MATEMÁTICAS

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AYUDA EN MATEMÁTICAS

Juan Carlos Beltrán BeltránPor Juan Carlos Beltrán Beltrán.
calculo21@gmail.com

Juan Carlos Beltrán Beltrán es un calarqueño con un particular registro: posee un canal en Youtube con más de dos millones de reproducciones —y no es precisamente un artista famoso—, es un exrobledista autodidacta y profesor particular de matemáticas desde los 18 años de edad.

En el año 2012 inicia esta Ayuda en Matemáticas motivado por el deseo de proporcionar a los estudiantes la oportunidad de observar cómo se resuelven los problemas de matemáticas enunciados en los libros de texto y muestra la estrategia para modelar ciertos problemas de la vida cotidiana en el lenguaje de las matemáticas: Definiciones, Teoremas, Procedimientos.

"Resolver problemas de matemáticas presenta ciertas dificultades a quien no está suficientemente entrenado para ello. Considero que en el proceso de aprendizaje de las matemáticas a nivel universitario hay tres etapas:

  • 1.- Iniciación en el tema de estudio por medio del tutor. En esta etapa el estudiante además de ser informado, debe tener la oportunidad de observar cómo otra persona (el profesor) resuelve, paso a paso, problemas de matemáticas.
  • 2.- Complementar la información en libros, videos, páginas web, etc. Y Practicar, practicar y practicar, lo suficiente.
  • 3.- Resolver los problemas planteados por sí mismo".

El afán por transmitir sus conocimientos, lo ha llevado a crear varios blogs:

Y su Canal de Youtube:

Juan Carlos tampoco es extraño en las redes sociales. Se le puede encontrar en Facebook y en Twitter o contactar en su correo electónico calculo21@gmail.com