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CALARCÁ

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JOSÉ NODIER

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UN TESORO DE LOS QUINDIANOS

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

"Jaime, sin rencores y sin vindictas, tomó un camino de reinvención personal"

Si alguien preguntara por cuáles son las principales falencias de nuestra vida común en estos primeros cincuenta años, no habría mucho qué pensar. Los defectos grupales son de bulto: somos una sociedad que aún piensa que la ilegalidad es tolerable, que es más importante un ciudadano vivo, mañoso, que uno educado; que el esfuerzo individual, el ámbito privado, predomina sobre el trabajo solidario; y que el dinero fácil, la corrupción, hace parte de un inamovible de nuestros procederes.

Estos tres síntomas de la insuficiencia cardíaca de nuestros primeros cincuenta años resumen lo que ha pasado y pasa en el Quindio, con eventuales excepciones, digo, en algunos emprendimientos colectivos.

Por ello, que la Corte Constitucional piense a través de uno de sus magistrados, Alberto Rojas, que el gobierno nacional debe requerir a los españoles para que nos devuelvan el Tesoro Quimbaya tiene a mi parecer dos significados mayores: de una parte reconoce al patrimonio cultural como un bien público, es decir que la herencia de los antepasados no es una responsabilidad parcial o de unos especialistas sino que es una causa común.

Y también, por contraste, que una tarea que arrancó en solitario el presidente de la Academia de Historia, Jaime Lopera Gutiérrez, y que él mismo convirtió en asunto de todos, es una iniciativa que simboliza, más allá de sus características legales, que en el Quindío las prácticas de lo público, como proceso y fin grupal, deben construirse desde la base pedagógica.

Lo digo porque al pensar en el Quindío de estos cincuenta años, uno no puede alejarse mucho del significado de la vida misma de Lopera Gutiérrez, quien hoy nos señala, como muchas veces lo ha hecho, un camino compartido.

Alguna vez me contaron, en una indagación que hacía para un escrito, las circunstancias de la muerte de don Joaquín, padre de Jaime Lopera, y nunca borro de mi mente ese relato, cuando los asesinos, aupados desde el corregimiento de La Virginia, vinieron al final desde Caicedonia a cumplir su cometido, con la idea de acallar una voz limpia y digna en Calarcá.

Víctima como muchos de la violencia partidista, Jaime, sin rencores y sin vindictas, tomó un camino de reinvención personal, como hijo de un líder liberal. Su vida y sus escritos rezuman un interés genuino por la construcción de un sentido y un ámbito de lo público.

Lo conocí hace más de 25 años en Bogotá, y sus desvelos por el Quindío son permanentes. Sus teorías interpretativas sobre el clientelismo, ejercicio tan usual en nuestras instituciones, ya las vimos a través de la pecera sucia de la pasada administración departamental.

De seguro, algún día nos devolverán el Tesoro Quimbaya, y haremos una fiesta y diremos discursos, y los mezquinos de siempre saldrán a arroparse con los méritos de otros, en fin, todo será como debe ser, supongo, pero nadie podrá ignorar que el gestor fue Jaime Lopera Gutiérrez, un quindiano que se hizo, a pesar de las dificultades de su tiempo, como dirigente político, gerente de grandes empresas, escritor de ficción e historia al mismo tiempo y, sobre todo, como un colombiano, cosmopolita, que entiende al Quindío desde una concepción universal.

OTROS ARTÍCULOS

COSMOS

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¡CALARCÁ SÍ ESTÁ DE MALAS!

Pintaron hasta las raícesPor Néstor Jaime Ocampo Giraldo.
funcosmos@gmail.com

Y no solo por la seguidilla de administraciones que nos han traído de mal a peor, sino por lo que sucede con nuestros BIENES PÚBLICOS. Claro, hay quienes tienen la esperanza de que esto cambie con la nueva administración, gente joven. Está por verse.

El fin de semana entre el 5 y 6 de marzo de 2016, un concejal decidió "decorar" (intervenir) la Plaza (?) de Bolívar a su antojo, como le dio la gana.

Pintó las estatuas, incluyendo la de Bolívar, de color DORADO; pintó los pedestales de un extraño color gris; pintó la parte baja de los árboles con vinilo blanco, y está pintando los muros de las zonas blandas de color verde claro.

¿Acaso lo hizo con permiso de la Alcaldía?, es lo menos que debe tener. También debe tener permiso del Ministerio de Cultura porque la estatua de Bolívar es un bien cultural símbolo de identidad nacional. Y debe tener permiso de la C.R.Q. porque eso de "encalar" los árboles ESTÁ DESACONSEJADO HACE MUCHOS AÑOS. Pintar la parte baja de los árboles les causa daño, NO BENEFICIO, y si los está pintando con vinilo... ¡peor el daño! Nada mejor y más estético que un árbol sano y limpio.

El concejal olvida que es un "servidor público" (Corte Constitucional SENTENCIA C-222/99) y NO el "dueño del pueblo" que pueda hacer lo que le venga en gana con lo que es de todos.

Además bien sabemos que se trata, más que de otra cosa, de una manera barata y efectiva de hacer proselitismo político.

Martha Lucía Usaquén comenta lo siguiente:

"Hay que decir que el espacio público siempre es político y la escultura pública cumple en él una función social que dialoga con la identidad geográfica e histórica de las comunidades locales.

Las esculturas públicas son entonces una producción social y cultural y tanto su ubicación como posibles intervenciones de carácter restaurativo deben corresponder a decisiones colectivas.

Cubrir con pintura dorada (¿vinilo?, ¿esmalte?) piezas realizadas en diferentes metales genera una impostación que en primera instancia es de mal gusto, demuestra desconocimiento e irrespeto por el patrimonio común y en última instancia puede contribuir al deterioro de piezas con las cuales las comunidades locales establecen relaciones de pertenencia y apropiación.

El espacio y los bienes públicos son de todos y nadie puede abrogarse el derecho de caricaturizarlos o intervenirlos sin los estudios técnicos pertinentes."

HOTELERÍA Y TURISMO

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El HOTEL ES PARA LOS TURISTAS, NO PARA LOS PROPIETARIOS

Wilson BeltránPor Wilson Beltrán.
wbeltran@eam.edu.co

Cuando Don Pedro y Doña Berta fueron a construir su hotel pensaron no solo en la decoración, sino también en las flores que tendrían en los jardines, en los colores preferidos para sus áreas sociales y por supuesto en sus familiares que serían los nuevos empleados que contratarían para hacer su entrada triunfal en el mundo de la Hotelería y el Turismo del departamento. Todo eso está muy bien, el único detalle que no tuvieron en cuenta es que ellos no son hoteleros, no tienen experiencia en este campo y tampoco se asesoraron de los que saben, de los Gremios o entidades gubernamentales, por lo tanto, su hotel no cumple con la reglamentación mínima enunciada en las Normas Técnicas Sectoriales Hoteleras o en las Normas de Turismo Sostenible.

Grave error, pues la Normatividad es clara y muestra en sus numerales y listas de chequeo los procesos y procedimientos que se deben seguir tanto en la construcción como en la operacionalidad del alojamiento. Además, se tiene en cuenta en todo momento a los Turistas y sus necesidades. En cambio la visión de Don Pedro y Doña Berta está enfocada en lo que a ellos les gusta y en lo que ellos quieren, por eso su Hotel no tiene wifi, agua caliente ni televisor en la habitación pues consideraron que esos servicios al igual que muchos otros no tenían incidencia en la decisión de compra de los clientes. Y así no lograrán impactar a un gran número de turistas pues quien conoce del tema sabe que cada persona, cada familia y cada grupo empresarial viene con gustos diferentes y necesidades particulares que se deben cubrir para lograr la satisfacción del cliente y si no están los estándares mínimos de calidad, atención y servicio tanto en instalaciones como en procesos, difícilmente se lograr el objetivo.

El Hotel de Don Pedro abrió sus puertas con éxito, sus familiares y amigos lo visitaron los primeros meses, pero después vino lo que se temía, pocos turistas, bajos ingresos y muchas deudas por pagar como la nómina que no da espera pero desespera, los servicios públicos, los proveedores o los impuestos. Es una locura dice Don Pedro, a mí nadie me dijo nada sobre esta situación, se enfada y empieza a pensar "equivocadamente" sobre la hotelería de la región. Pero él no se acuerda que sus asesores de confianza fueron personas ajenas al mundo de la Hotelería y el Turismo, y ni ellos ni Don Pedro hablaron sobre normatividad que se debía tener en cuenta y mucho menos de la gestión comercial, de las alianzas estratégicas con otros alojamientos y atractivos o de los planes para temporada baja o alta que debía tener.

Don Pedro construyó su hotel para que le diera satisfacciones y no problemas, pensaba en un futuro de descanso, tranquilidad y mucha paz pero ahora no sabe qué hacer, es triste ver que sus ahorros de toda la vida no están dando los frutos que él esperaba. Su alojamiento no está generando ingresos ni para cubrir el punto de equilibrio y ahora hay otra preocupación mayor, y es que como el Hotel está en una zona rural, las labores de mantenimiento no se hacen esperar, la humedad aparece con una facilidad increíble, la pintura de las fachadas se está decolorando, hay problemas con los pozos sépticos y la maleza crece tan rápido como puede por todas partes. Y eso sin contar que sus familiares no están cumpliendo con sus labores como empleados, los inventarios tienen faltantes en cocina y en minibares, los descuentos no autorizados están por todas partes y algunos llegan tarde a trabajar o no llegan cuando más se necesitan en el Hotel. Y es que como todos son familia, pues son más flexibles con sus funciones y responsabilidades.

Pero entonces ¿qué hacer? ¿Cómo salir de esa situación? Por ahí dice el dicho que "somos culpables por lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos", pero en este punto no hay que buscar culpables, hay que poner los pies en la tierra, la mirada en lo alto y el corazón en amor, y ya bien calmados hacer un análisis de la situación buscando en todo momento ser propositivos y no problemáticos para que las posibles soluciones lleguen a la mente y se puedan iniciar acciones inmediatas que cambien la situación económica del Hotel de Don Pedro lo antes posible. Pero entonces, ¿Cuál es la mejor opción a seguir?

Aquí les dejo a mis estimados estas alternativas que se podrían tener en cuenta. Léalas, analícelas y determine usted mismo cuál es la mejor, o si considera otras, no dude en compartirlas aquí abajo en los comentarios en redes sociales.

  • Pedir ayuda a los Gremios de Hotelería del Departamento para que hagan un diagnóstico de su empresa y así determinar los pasos a seguir.
  • Ofrecerlo a las Agencias de Viajes o personas interesadas para que lo tomen en "arriendo" y se encarguen ellos directamente de su comercialización y operación.
  • Programar una operación mínima en temporada baja para minimizar gastos y así poco a poco ir saliendo de la crisis.
  • Contratar un experto que tenga muy buenos conocimientos en operación y mercadeo hotelero para que ayude a Don Pedro a sacar adelante su hotel.

Y usted ¿Cómo le podría ayudar a Don Pedro?

MANUEL GÓMEZ

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EL PAÍS DEL DESPECHO

Manuel Gómez SabogalPor Manuel Gómez Sabogal.
manuelgomezuq@gmail.com

Colombia es un país inmerso en muchos problemas. Y eso que muchos dicen que este es el país más feliz del mundo

La salud tanto mental como física, se deteriora cada día más. Las EPS requieren un papel para poder atenderlo o desafortunadamente, pierde la cita y se la dan para la semana siguiente (si está de buenas).

Las colas son cada día más largas en las salas de urgencias, en las EPS y en los diferentes hospitales y clínicas. Si es para un especialista, la cita sigue siendo lejana, muy distante.

La educación no educa. A veces, pasar por una universidad se hace más costoso que dedicarse a ver los youtubers. Muchos docentes continúan "enseñando" como si estuviesen en el siglo XX. No se adecúan a los cambios, al siglo XXI.

Ahora, los muchachos tienen muchas posibilidades para aprender, pero algunos docentes no los dejan ni permiten avanzar. Hay quienes tienen ideas para practicar lo que ven en clases, pero algunos docentes tienen la respuesta ideal: "No te adelantes. No hemos llegado a ese capítulo".

De cultura, ni hablar. Atrasados, de limosna, trabajando como las manicuristas, con las uñas.

Teatreros, cantantes, bailarines, músicos, pintores buscan y rebuscan auxilios, ayudas para hacer, presentarse, pero nada. Muchas puertas cerradas.

Podría seguir escribiendo mucho más sobre diferentes puntos, pero estos pocos ejemplos señalan lo que sucede aquí en el país del despecho.

Miedo, temor, pánico, susto, terror, depresión, abatimiento, inseguridad, injusticia en general, palabras que se volvieron comunes porque las leemos, vemos, escuchamos a diario.

Dirán algunos que soy un pesimista, pero no. En este momento, estoy describiendo una realidad de a puño. Estoy mostrando que no es el país de la alegría, sino del despecho.

Porque para completar, ya los conciertos de boleros, baladas, sentimiento, no arrastran tanto como los conciertos o artistas de despecho.

Las fiestas de los pueblos, veredas, reinados comunales se amenizan con despecho. Como si esa música incitara a la alegría, a animar el alma. Para nada. La confusión es grande y cada vez mayor. Se cree que hay alegría, pero no.

Unos ejemplos: "No creo en nadie, solo he vivido de los desprecios. Yo te acompaño pero aunque duele el amor es muy bello. Y hoy tienes que creerlo." Amor y despecho.

"Si con una cerveza te desvisten y te besan, como confiar en ti cuando te vas para una fiesta, sin con dos o tres tragos vas perdiendo la cabeza y te vas enredando con el primero que encuentras yo sé que esto a cualquiera le acaba con la paciencia, tu siempre me repites eso no es lo que tú piensas, pero tus aventuras ya las tengo descubiertas y pobrecita tu qué piensas que no me doy cuenta" Por una cerveza.

Dos ejemplos de letras maravillosas que incitan a todo, menos a difundir valores. Pobre país del despecho, enredado en canciones que invitan a pegarse un tiro, a llorar, a morder el polvo.

Estamos en el país del despecho. Miremos alrededor y nos damos cuenta cuánto desconfiamos de las personas que nos rodean, de los vecinos, de quienes pasan a nuestro lado.

En el país del despecho, las fiestas se amenizan con tristeza.

OTROS ARTÍCULOS

POETINTOS

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ZAPATA SE FUE

Óscar Zapata Gutiérrez Por Hugo Hernán Aparicio Reyes.
poetintos@gmail.com

Un hermoso autoperfil en su poema con mención honorífica de Casa Silva, alusivo al gran Whitman: "Vago en las nubes; mi amiga es el alma que navega en el árbol, en la flor, en cada mineral... vago sin reposo, sin la ansiedad del marinero por zarpar o llegar a puerto... soy el trotamundos que viaja hacia el mar como la gota, y se diluye para recomenzar... el auriga y mi alma, entonarán a dúo la metáfora de la canción de hierba y el canto a mí mismo que le inspira las metáforas al poeta que soy..."

Viajó Óscar hacia el misterio, deslizándose, años antes de la partida material, en una cinta Moebius, confundiéndola quizás, tal como le ocurrió al personaje de sus microcuentos, con un formidable tobogán. "Quedó aprisionada en un éxtasis del que no la han podido rescatar pese a los esfuerzos de su familia."

Costaba bastante, a partir de sucesivos accidentes cerebrovasculares padecidos calendas atrás, hallar un rasgo, un gesto, una chispa delatora de consciencia, propios del amigo vivo en los recuerdos, en los ojos redondos que de cuando en cuando, desde su magra humanidad reducida a una silla de ruedas, se asomaban a las calles de la Villa. Cierra Zapata la contracarátula de su último libro leído y protagonizado, convocando a sus amigos a la gozosa observación, al viaje sin inicio ni final, al disfrute de lo simple y profundo, del aquí y ahora, al asombro sin renuncia. Adiós Óscar Zapata. Concluyó con claroscuros, con los agridulces de cualquier mortal, su no desapercibida presencia. Quedan los recuerdos, perdura el allegado más real y leal, lúcido diletante, el generoso, el contertulio, compañero de kilométricas andanzas.

Pródiga existencia en dotes, aristas y episodios memorables. Rescato al azar, algunos del periodo post-etílico por él relatados o con él vividos. Del anterior, incluyendo el paso por la alcaldía de la natal Calarcá y por varios cargos públicos en la rama judicial y administrativa, eludía menciones: Asiduo comprador de libros –a dónde habrán ido a parar–, lector voraz, ejemplar alumno, graduado en gramática musical y ejecución del violín en ya avanzada madurez; lecciones de aprestamiento impartidas a los hoy brillantes hermanos músicos Jiménez Collazos; incursión, tras ocasional visita a la sede de la comunidad Hare Krishna en Silvania, al ashram de Sai Baba, en Puttaparthi –¡vaya nombre dicho en español!–, sur de India... fugaz devoción por el gurú; el opíparo vegetarianismo, la confesa afición al casino; sus pinceles, lienzos, policromos óleos, tutelados por Henry Villada; autor de "La caparazón de la tortuga", compilación de microrelatos; colaborador de La Crónica del Quindío, de www.calarca.net con su columna, "Detrás de cámaras"; amores quiméricos inspiradores de textos; viajero impenitente, nos sustraía de rutinas para enfilar con él su alfombra voladora roja Renault, luego gris Chevy, hacia sorpresivos destinos cercanos o remotos... Siempre Óscar.

OTROS ARTÍCULOS

ÓSCAR IVÁN

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EL EMPLEO EN CALARCÁ (3)

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarisabogal@yahoo.com.co

En los dos artículos pasados mencioné en términos muy generales la escasa oferta laboral en Calarcá y sus condiciones. Las personas económicamente activas, deben desplazarse a Armenia que ofrece mayores opciones de trabajo, a pesar de su alto índice de desempleo, sin respuestas efectivas de las administraciones departamentales.

Si repasamos la causa del desempleo en Calarcá, tendríamos que decir que no se ha superado la crisis cafetera. Después de desaparecida la regulación de los precios del grano, no hemos dado un viraje hacia otros sectores económicos como la agroindustria. No hay cultura emprendedora, en consecuencia, se ha frenado el desarrollo económico. Seguimos añorando las bonanzas que difícilmente volverán y no hemos dado el paso adicional de agregar valor a la producción agropecuaria para irrumpir en otros mercados, con productos derivados de su agroindustrialización.

Con la crisis, la vocación cafetera se convirtió en ganadera. Extensas áreas cafeteras, no aptas para la ganadería fueron devastadas para sembrar pastos, dando inicio a una actividad para la que no estábamos preparados, ocasionando un enorme daño al ecosistema y eliminando un número sustancial de empleos que demanda el grano. Por cada empleo generado por la ganadería, el café genera cuatro. Esto contribuyó con el desplazamiento de campesinos hacia las zonas urbanas con toda la carga de inconvenientes que tal traslado supone: desempleo, pobreza, inseguridad, drogadicción, prostitución, etc.

Se fomentó, alegremente el cultivo de plátano, banano, aguacate, cítricos, cacao, sábila, papaya y piña, en la zona plana del Quindío y frutales de clima frío en los municipios cordilleranos, sin encontrar, hasta ahora, solución a la crisis del sector rural. Sin estrategias ni políticas públicas claras, el campesino lucha solo en condiciones de pobreza y abandono por parte del estado, sin asistencia técnica eficiente, asesoría, estrategias de comercialización, subestimando la agroindustria que debería ser el punto de partida.

En 1992 se inició en Calarcá una actividad nueva, producto del afán de buscar salidas alternativas a la crisis del café. Las fincas cafeteras se convirtieron en ofertas para el turismo aprovechando las bondades de la geografía quindiana. Hoy somos un importante destino turístico rural del país, constituyendo un valioso renglón de ingresos, impulsando la oferta de hospedaje, gastronomía, artesanías. Fenómeno que ha llevado a la construcción de muchos hoteles y a la conversión de las casas de las fincas cafeteras en sitios de recreación y descanso para los visitantes enamorados del "Paisaje Cultural Cafetero".

Es importante anotar que el clúster del turismo genera importante cantidad de empleos, pero en su mayoría mal remunerados, además esta actividad solo se mueve al 75% durante 65 días al año.

Infortunadamente en Calarcá, la oferta turística está lejos de alcanzar la proporción y el nivel de ingresos que tienen otros municipios. Tenemos los activos naturales más valiosos de la región: clima, topografía, paisaje, ríos, agua en cantidad, vías de conexión con las principales ciudades y no sabemos explotarlos. Los calarqueños no nos unimos para trabajar y generar nuestro propio desarrollo.

MINIFICCIONES

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NÚMERO 37 - ONETTI Y BENEDETTI - URUGUAY

Imagen 37 minificciones@gmail.com

LOS BESOS
Juan Carlos Onetti

Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano a toda mujer indiferente que le presentaran, había respetado el rito prostibulario que prohibía unir las bocas; novias, mujeres le habían besado con lenguas en la garganta y se habían detenido sabias y escrupulosas para besarle el miembro. Saliva, calor y deslices, como debe ser.

Después la sorpresiva entrada de la mujer, desconocida, atravesando la herradura de dolientes, esposa e hijos, amigos llorones suspirantes.

Se acercó, impávida, la muy puta, la muy atrevida, para besarle la frialdad de la frente, por encima del borde del ataúd, dejando entre la horizontalidad de las tres arrugas, una pequeña mancha carmín.


HISTORIA DE FANTASMAS
Mario Benedetti

Los dos fantasmas, uno azul y otro blanco, se encontraron frente a la caverna consabida. Se saludaron en silencio y avanzaron un buen trecho, sin pisarse las sábanas, cada uno sumido en sus cavilaciones. Era una noche neblinosa, no se distinguían árboles ni muros, pero allá arriba, muy arriba, allá estaba la luna.

Es curioso -dijo de pronto el fantasma blanco-, es curioso cómo el cuerpo ya no se acuerda de uno.

Por suerte, porque cuando se acordaba era para que sufriéramos.

¿Sufriste mucho? -preguntó el fantasma azul.
Bastante. Hasta que lo perdí de vista, mi cuerpo tenía quemaduras de cigarrillos en la espalda, le faltaban tres dientes que le habían sido arrancados sin anestesia, no se había olvidado de cuando le metían la cabeza en una pileta de orines y mierda, y sobre todo se miraba de vez en cuando sus testículos achicharrados.

Oh -fue la única sílaba que pronunció o pensó o suspiró el fantasma azul.

¿Y vos? -preguntó a su vez el otro-. ¿También tu cuerpo te trasmitía sufrimientos?

No tanto mi cuerpo, sino los de otros.
¿De otros? ¿Acaso eras médico?
No precisamente. Yo era el verdugo.

El fantasma blanco recordó que allá arriba, muy arriba, allá estaba la luna. La miró sólo porque tenía necesidad de encandilarse. Pero la luna no es el sol.

Con una punta de su sábana impoluta se limpió una brizna de odio. Luego se alejó, flotando, blanquísimo en la niebla protectora, en busca de algún dios o de la nada.


LA MANO
Juan Carlos Onetti

A los pocos días de entrar en la fábrica, cuando pasaba para ir al baño, oyó que algunas compañeras murmuraban y del murmullo le quedó el desprecio:

La leprosa.

Por su mano enguantada, la que durante años anteriores al guante supo esconder en la espalda o en la falda o en la nuca de algún compañero de baile.

No era lepra, no había caído ningún dedo y la intermitente picazón desaparecía pronto con el ungüento recetado. Pero era su mano enferma, a veces roja, otras con escamas blancas, era su mano y ya era costumbre quererla y mirarla como a un hijo débil, desvalido, que exigía un exceso de cariño.

Dermatitis, había dicho el médico del Seguro. Era un hombre tranquilo, con anteojos de vidrios muy gruesos. "Le dirán muchas palabras y le recetarán nombres raros. Pero nadie sabe nada de eso para curarla. Para mí, no es contagioso. Y hasta diría que es psíquico". Y ella pensó que el viejo tenía razón porque, sin ser enana, su altura no correspondía a su edad; y su cara no llegaba a la fealdad, se detenía en lo vulgar, chata, redonda, ojos tan pequeños que su color desteñido no lograba mostrarse.

Así que para el baile de fin de año que ofreció el dueño de la fábrica para que los asalariados olvidaran por un tiempo sus salarios, consiguió comprarse un par de guantes que escondían las manos y trepaban hasta los codos. Pero por miedo o desinterés nadie se acercó a invitarla a bailar y pasó la noche sentada y mirando.

Al amanecer, ya en su casa, tiró los largos guantes a un rincón y se desnudó, se lavó una y otra vez la mano enferma y en la cama, antes de apagar la luz, la estuvo sonriendo y besando. Y es posible que dijera en voz baja las ternuras y los apodos cariñosos que estuvo pensando.

Se acomodó para el sueño y la mano, obediente y agrade-cida, fue resbalando por el vientre, acarició el vello y luego avanzó dos dedos para ahuyentar la desgracia y acompañar y provocar la dicha que le estaban dando.


LA MENDIGA
Mario Benedetti

La mendiga bajaba siempre a la misma hora y se situaba en el mismo tràmo de la escalinata, con la misma enigmática expresión de filósofo del siglo diecinueve. Como era habitual, colocaba frente a ella su platillo de porcelana de Sèvres pero no pedía nada a los viandantes. Tampoco tocaba quena, ni violín, o sea que no desafinaba brutalmente como los otros mendigos de la zona.

A veces abría su bolsón de lona remendada y extraía algún libro de Hölderlin o de Kierkegaard o de Hegel y se concentraba en su lectura sin gafas.

Curiosamente, los que pasaban le iban dejando monedas o billetes y hasta algún cheque al portador, no se sabe si en reconocimiento a su afinado silencio o sencillamente porque comprendían que la pobre se había equivocado de época.


BIBLIOGRAFÍA

Juan Carlos Onetti (Uruguay): "Los besos", "La mano", en http://phcuentos.chuynet.com

Mario Benedetti (Uruguay): "Historia de fantasmas", "La mendiga", en La vida ese paréntesis. Editorial Planeta, España, 1991.

AYUDA EN MATEMÁTICAS

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AYUDA EN MATEMÁTICAS

Juan Carlos Beltrán BeltránPor Juan Carlos Beltrán Beltrán.
calculo21@gmail.com

Juan Carlos Beltrán Beltrán es un calarqueño con un particular registro: posee un canal en Youtube con más de dos millones de reproducciones —y no es precisamente un artista famoso—, es un exrobledista autodidacta y profesor particular de matemáticas desde los 18 años de edad.

En el año 2012 inicia esta Ayuda en Matemáticas motivado por el deseo de proporcionar a los estudiantes la oportunidad de observar cómo se resuelven los problemas de matemáticas enunciados en los libros de texto y muestra la estrategia para modelar ciertos problemas de la vida cotidiana en el lenguaje de las matemáticas: Definiciones, Teoremas, Procedimientos.

"Resolver problemas de matemáticas presenta ciertas dificultades a quien no está suficientemente entrenado para ello. Considero que en el proceso de aprendizaje de las matemáticas a nivel universitario hay tres etapas:

  • 1.- Iniciación en el tema de estudio por medio del tutor. En esta etapa el estudiante además de ser informado, debe tener la oportunidad de observar cómo otra persona (el profesor) resuelve, paso a paso, problemas de matemáticas.
  • 2.- Complementar la información en libros, videos, páginas web, etc. Y Practicar, practicar y practicar, lo suficiente.
  • 3.- Resolver los problemas planteados por sí mismo".

El afán por transmitir sus conocimientos, lo ha llevado a crear varios blogs:

Y su Canal de Youtube:

Juan Carlos tampoco es extraño en las redes sociales. Se le puede encontrar en Facebook y en Twitter o contactar en su correo electónico calculo21@gmail.com